En un contexto de profunda crisis económica en España, los concursos de acreedores, la falta de transparencia y problemas con los balances, han llevado a varias empresas cotizadas a permanecer suspendidas durante semanas, meses o incluso años, dejando a numerosos inversores atrapados sin poder vender sus acciones en el mercado. Actualmente hay cuatro compañías españolas que no cotizan durante un tiempo prolongado por orden de la CNMV: las inmobiliarias Martinsa-Fadesa y AISA,  la textil Dogi y la química La Seda de Barcelona. "Yo no recuerdo que haya habido nunca tantas empresas y durante tanto tiempo suspendidas a la vez. Española del Zinc pasó años suspendida, pero ahora hay cuatro al mismo tiempo", dijo una fuente de Sociedad de Bolsas.