La inflación anualizada en la zona euro, formada por 17 países, aumentó hasta el 2,6% en febrero, por encima del objetivo del 2,0% del BCE, por cuarto mes consecutivo y alcanzando el nivel más alto desde octubre de 2008.
Para contrarrestar las presiones inflacionistas, el 7 de abril el BCE aumentó su tipo de interés en 25 puntos básicos, hasta el 1,25%. Con esta decisión, el BCE se convierte en el primer banco central del G7 que empieza a endurecer su política. En esta nota se analizan los fundamentos de esta decisión del BCE y el motivo por el que no ha recibido la aprobación generalizada.



El 7 de abril y después de que la inflación se mantuviera por cuarto mes consecutivo por encima del objetivo, el BCE tomó la decisión de aumentar los tipos en 25 pb, hasta el 1,25%

La decisión de subir los tipos de interés no ha recibido la aprobación general. En concreto, los detractores de esta decisión argumentan que resultará ineficaz porque los principales impulsores del aumento de los precios son factores de costes, como el aumento de los precios de la energía y los alimentos, que no son sensibles a los tipos de interés y podrían ser transitorios. Además, también se argumenta que el planteamiento relativamente duro del BCE en relación con la inflación (al menos en comparación con el Reino Unido y EE.UU.) sólo exacerbará las preocupaciones sobre la deuda soberana de los países miembros que rodean la zona euro, elevando el coste de los préstamos y, por tanto, ralentizando aún más el crecimiento económico. Un peligro fundamental será la bajada de la inflación a un precio excesivamente alto en términos de destrucción de la demanda.

Por otro lado, el BCE argumenta que el aumento de los tipos de interés es necesario porque la inflación está por encima de su objetivo y existe un riesgo de que se afiance aún más, dando lugar a efectos de segundo orden como demandas de aumento de salarios, que serían mucho más difíciles de controlar. Además, el BCE afirma que las fluctuaciones de sus tipos de interés son independientes de sus medidas continuas y extraordinarias para apoyar a los estados miembros más débiles de la zona euro que, hasta el momento, están resultando razonablemente eficaces en algunos aspectos.

El candente debate actual sobre la política de tipos de interés del BCE pone de manifiesto el problema fundamental de contar con un único tipo de interés para regiones económicas estructuralmente distintas; solo el tiempo dirá si el planteamiento del BCE es el correcto o si pronto tendrá que dar marcha atrás recortando los tipos como ya ocurrió en octubre de 2008.






DE UN VISTAZO

 La inflación anualizada en la zona euro alcanzó el 2,6% en febrero.

 Para controlar la inflación, el 7 de abril el BCE subió el tipo de interés.

 No obstante, los detractores de la decisión argumentan que resultará ineficaz porque el aumento de los precios se debe principalmente a factores de costes, como el aumento de los precios de la energía, que no son sensibles a los tipos de interés.

 Además, existe cierta preocupación por la repercusión que tendrán unos tipos de interés más altos sobre los países que rodean a la zona euro.

 El BCE argumenta que está actuando de acuerdo con su obligación de velar por la estabilidad de los precios.

 El tiempo dirá si el BCE tiene o no razón, pero podría existir el peligro de que la inflación se redujera a costa de una destrucción masiva de la demanda.