Iberdrola obtuvo un beneficio neto de 2.401 millones de euros en los nueve primeros meses del año, lo que supone un aumento del 12% respecto al mismo periodo del ejercicio anterior.
  
A destacar la caída del 36% del resultado en España. El retroceso del resultado en nuestro país, que ya sólo aporta el 25% al beneficio neto del grupo, 616 millones de euros, se debe al recorte en la retribución de las redes aprobada por el Gobierno en marzo y no tiene en cuenta aún el impacto de las nuevas medidas fiscales sobre la actividad de generación, cuya entrada en vigor está pendiente.

En cambio, el negocio internacional de Iberdrola creció un 52% entre enero y septiembre, hasta 1.784 millones de euros, lo que supone cerca del 75% del resultado total

Las ventas de Iberdrola alcanzaron los 25.000 millones de euros, con un incremento del 8%, mientras que las inversiones descendieron un 67%, hasta los 2.083 millones, y las desinversiones alcanzan ya cerca de 300 millones con el fin de fortalecer la posición financiera del grupo.

Iberdrola ha destacado que mantiene una sólida posición de liquidez, con más de 11.000 millones, suficiente para cubrir las necesidades de más de 3 años. El apalancamiento se sitúa en el 48,4% frente al 48,8% de finales de 2011.