Grecia ha vuelto a poner patas arriba la estabilidad de la zona Euro. La región europea es como un enfermo que necesita mimos, cuidados y mucha estabilidad. Cualquier susto puede hacerle perder la estabilidad. Sin embargo, el virus ha mutado. La inyección de optimismo que lanzaron durante la semana pasada los líderes europeos – con una quita del 50% a la deuda griega, con todo lo que ello suponía para la banca europea- ha quedado minada por el anuncio de que Papandreu someterá a votación popular estas medidas. Un giro dramático que vuelve a levantar los peores temores en la Eurozona. ¿El primero? Su propia viabilidad.
Todo estaba cerradito y parecía que bien sellado. Se tardó en poner solución al problema de Grecia pero finalmente se sentaron unas bases que, al menos a corto plazo, sirvieron para inyectar algo de optimismo a los mercados. La cumbre entre Unión Europea, Fondo Monetario Internacional y líderes europeos que saldó con una quita del 50% a la deuda griega, la recapitalización de la banca europea y un incremento, hasta el billón de euros, del fondo europeo de estabilidad financiera. Todavía faltaban algunos detalles, como los plazos en los que se iban a llevar a cabo los planes, pero Grecia no ha dado tiempo a que las noticias se asentaran en el mercado. En la última sesión del mes de octubre, como si quisiera que los mercados olvidaran la tendencia alcista mantenida durante las últimas sesiones, Yorgos Papandreu anunció que someterá a votación popular el último plan de rescate anunciado por Europa. Una votación que llegará, como mínimo, en la segunda semana del mes de enero. Demasiado tiempo, piensan los mercados.

Y aunque lo anunció con la puerta de las principales bolsas del mundo cerradas, no fue capaz de impedir que índices como el español descendiera hasta cerca de los 8500 puntos, el DAX retrocediera hasta los 5800 puntos y el S&P 500 pusiera de nuevo bajo revisión los 1200 puntos. ¿Qué descontaban los índices de renta variable? Javier Flores, analista independiente reconoce que los mercados descuentan – y así lo indicaron los CDS- que “habrá quiebra fuera de los parámetros que permitirían calificarla como "ordenada", algo que sacará del armario algunos muertos, como la posibilidad de que los griegos en lugar de reembolsar su deuda con una quita del 50% en euros lo hagan con una quita del 80% en dracmas”. Lo sucedido con la quiebra de MF Global en EE.UU. es un adelanto de lo que podría suceder a mayor escala. “Las principales caídas corresponden a los bancos, cuyo riesgo está unido al riesgo soberano. También preocupa la situación en Italia, que podría necesitar un rescate preventivo”.

Tanto el presidente del Consejo Europeo, Herman Van Rompuy, como el de la Comisión Europea, José Manuel Duráo Barroso, advirtieron ayer que tomaría nota "de la intención de las autoridades griegas de celebrar un referéndum. Estamos convencidos de que este acuerdo es lo mejor para Grecia", aseguran en un comunicado conjunto. "Confiamos plenamente en que Grecia cumplirá los compromisos que ha asumido con la eurozona y con la comunidad internacional", añaden. Pero ¿y si no?

¿Salida del euro? La peor solución

Porque ¿qué se juega Grecia? Los propios griegos han mostrado su descontento con esta medida pues están a medio camino entre el FMI – que les otorgó la primera ayuda- y la vuelta al Dracma. En ambos caminos, prosiguen, están condenados. Sin embargo, la peor solución vuelve a ser la de dejar que Grecia salga de la Zona Euro. La agencia de calificación Fitch admitía que “aumenta el riesgo de un default forzado" de Grecia y una "salida potencial" de este país de la zona euro, con "graves consecuencias para la estabilidad financiera y la viabilidad de la zona euro". Javier Echeguren, director de Banif Gestión reconoce que “la salida de Grecia de la zona euro supondría pérdidas mayores para los bancos de la eurozona pues sería una quiebra total y para Grecia el cierre completo a los mercados financieros”.

De cara a Europa, la única solución pasa por aceptar el referéndum pues sino, la quiebra de Grecia será más que inminente, tal y como destacó ayer Jean Paul Juncker. José Carlos Díez, economista jefe de Intermoney reconoce que los griegos “llevan más de dos años en lista de espera para entrar en el quirófano y ahora han anunciado que entrarán por su propio pie. Si hasta ahora era Europa el director de orquesta y Grecia tocaba la partitura, Papandreu propone lo contrario, que sea Europa quien sostenga la partitura. Habrá que ver si ambos llegan a un acuerdo”. Ignacio Vacchiano, responsable de ventas institucionales de Stifel Nicolaus recuerda además que “también hay que valorar el plan que se les ha puesto sobre la mesa pues no sólo tendrán nueve años de austeridad sino que se les ha permitido que los niveles de deuda serán superiores a los de otras economías de la Eurozona, y eso tampoco será fácil”.

Fácil o no, lo cierto es que los mercados quieren soluciones. “Lo que añade más motivos de inestabilidad a los mercados que, en caso de incertidumbre, siempre se ponen en el peor de los escenarios y optan por vender”, reconoce David Cano, director de Afinet Global.  Soluciones que por el momento, no tienen vistos de llegar.