Los líderes de los partidos que forman el gobierno de coalición griego (PASOK, ND y LAOS) llegaron estar tarde a un acuerdo sobre las medidas de consolidación fiscal que darían paso al desbloqueo del segundo rescate del país, siempre y cuando, la troika dé el visto bueno. Este pacto no sólo incluiría medidas de austeridad para la región, sino también reformas estructurales a fin de restablecer el crecimiento del PIB, la creación de empleo y el aumento de la competitividad de la economía.

El Ministerio de Economía y Finanzas Públicas (MEFP) ha indicado que el gobierno griego se comprometió con las medidas de consolidación fiscal por valor del 1,5% del PIB este año y otras medidas por valor del 5% del PIB, con el fin de lograr una meta de superávit primario del 4,5% del PIB hasta el año 2015. Grecia reconoció que la mayor parte del ajuste va a pasar por los recortes en el gasto público, incluyendo:

1. La reducción de los salarios mínimos un 22%. Ahora el sueldo mínimo griego es de 751 euros en 14 pagas y de 875 euros en doce.
2. El número de funcionarios públicos se reducirá en un 150.000 hasta el año 2015. Este año se despedirán 15.000 funcionarios.
3. La racionalización del gasto social, principalmente pensiones y recorte del gasto en salud. Se cerrarán empresas públicas. En Sanidad se recortarán 1.100 millones y en Defensa, 300. Asimismo, se reducirán otros 300 millones las inversiones públicas.
4. La reestructuración de las operaciones del Gobierno.
5. La reforma del sistema tributario. Recordemos que las negociaciones se frenaro el jueves ante la oposición al recorte del 15% en las pensiones que supondrían un ahorro de 300 millones.

Los expertos no descartan que, si Grecia se desviase de este plan en algún trimestre, la troika impondría al gobierno heleno una dura elección, que pasaría por una transferencia de la política fiscal de Grecia a Bruselas, o una salida ordenada de la unión monetaria.

Atenas debe ahorrar 3.000 millones de euros este año y otros 10.000 millones hasta el 2015 con este 'tijeretazo'. Si el FMI, la CE y la UE consideran que dichas medidas acordadas por el Ejecutivo heleno  responden a las exigencias impuestas, Grecia recibirá un salvavidas de 130.000 millones de euros, que le posibilitará refinanciar 14.500 millones en deuda que vencen el 20 de marzo  y evitar la bancarrota del país. Es más, también un posible efecto contagio a otros países de la periferia europea.

Si las autoridades internacionales dan el visto bueno a este acuerdo, Grecia podría desaparecer del radar de incertidumbre del mercado durante un tiempo, no obstante, hasta con un segundo programa de ayudas, la deuda pública del país seguirá siendo del 120% en 2020.

Mientras tanto, el Gobierno griego sigue sin llegar a un acuerdo con sus acreedores privados, los cuales, llevan semanas negociando una quita del 50%, es decir una condonación de unos 100.000 millones de la deuda griega. No obstante, esta quita podría ascender finalmente hasta el 70% del valor.