El grupo General Motors ha invitado a distintos inversores a presentar ofertas mejoradas por sus operaciones europeas, que incluyen las marcas Opel y Vauxhall, en un movimiento con el que la multinacional pretende "apretar las tuercas a Magna". Magna alcanzó un principio de acuerdo con General Motors y el Gobierno alemán para hacerse con el control de Opel, pero las negociaciones para rubricar un acuerdo definitivo apenas progresan, según informa el diario 'Financial Times'. Así, el fabricante canadiense de componentes para automóviles, que cuenta con el respaldo del banco ruso Sberbank, pretende incluir en el acuerdo las operaciones de General Motors en Rusia, una petición que no se ve con buenos ojos en la multinacional norteamericana.