Los desequilibrios de la economía mundial no son una amenaza inmediata para el crecimiento, pero sí constituyen un "reto a medio plazo" y requieren una acción coordinada por parte de los países, recordó hoy el "número dos" del Fondo Monetario Internacional (FMI), John Lipsky.
Durante su intervención en el Foro Económico de Bruselas, Lipsky se mostró satisfecho por cómo se han desarrollado las conversaciones multilaterales sobre el problema de los desequilibrios globales, para evitar el riesgo de que los excesivos déficit o superávit corrientes de algunos países acaben afectando al conjunto de la economía. Recordó que, para reforzar la estabilidad y resistencia de la economía mundial, la zona euro se comprometió a aumentar la desregulación de los mercados de bienes, flexibilizar el mercado de trabajo y apostar por la integración y desarrollo de los mercados financieros. En la misma línea que Lipsky, el economista jefe de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), Jean-Philippe Cotis, abogó por continuar con las reformas estructurales como medio de elevar el potencial de crecimiento, factor que, a su vez, incentiva el consumo y la inversión y contribuye a una economía más saneada. Cotis recordó que sólo modernizando su mercado laboral y su sistema de protección social la UE podrá hacerse más resistente a los choques externos. Desde el Banco Central chino, la subgobernadora, Wu Xiaoling, afirmó que la existencia de desequilibrios en la economía mundial es "inevitable" y coincidió con Lipsky en que este problema sólo puede afrontarse desde la cooperación internacional y con una visión a medio plazo. Wu consideró la coordinación en la toma de decisiones en la UE un "buen modelo" para el resto de economías del mundo. Por último, el vicegobernador de la Autoridad Monetaria de Arabia Saudí, Muhammad Al-Jasser, reconoció que el encarecimiento del petróleo ha contribuido a engrosar el déficit corriente de los países importadores de energía, al tiempo que aumentaba el superávit de los productores. Pero subrayó que, para las economías exportadoras de petróleo es difícil tomar decisiones sobre si gastar o no ese excedente, dada la volatilidad de los precios energéticos