'Creo que los efectos (en las economías emergentes) se van a dejar sentir y que no se harán esperar. Las economías de los países industrializados y de los emergentes son como dos caballos que cabalgan juntos', agregó, en un discurso ante el Consejo indio de la investigación económica internacional (ICRIER).'Si uno de los dos está cansado, el otro puede tirar de la carga durante un tiempo pero si uno se detiene en seco, ninguno de los dos irá muy lejos', advirtió.Según Strauss-Kahn, las 'relaciones comerciales entre los países emergentes y los industrializados son estrechas, mucho más de lo que pueden reflejar sus cifras' respectivas.El responsable instó a los países emergentes a mostrarse dispuestos a reducir sus tasas de interés y a prever medidas presupuestarias para relanzar la economía, métodos que el FMI ya predicó entre los países industrializados.'Los países emergentes deben saber cuáles serán sus respuestas ante una desaceleración económica y cuál es su margen de maniobra para una flexibilización monetaria en algunos países o para un impulso presupuestario en otros', declaró el director general de la institución.Sin embargo, Strauss-Kahn subrayó que los gastos suplementarios deben ir acompañados de otras medidas de política económica, como una mayor flexibilidad en las tasas de cambio.El Banco Central indio dejó invariables sus tipos el mes pasado, subrayando que los riesgos de inflación aumentaban y eran su prioridad, pese a las innegables señales de desaceleración económica y la fragilidad financiera general.Por su parte, China advirtió de que el aumento de los precios iba a incitar a sus autoridades a seguir una política monetaria estricta este año.Estados Unidos votó un plan de reactivación económica de 150.000 millones de dólares y su banco central, la Fed, redujo de manera significativa sus tasas de interés en las últimas semanas.Pero el Banco Central Europeo (BCE) se niega a imitar a sus pares estadounidenses y considera que la estabilidad de los precios es por ahora su prioridad, mientras que Japón no tiene apenas margen para lanzar una política de reactivación económica, debido al peso de su deuda.