Ni los analistas más agoreros esperaban un cambio así. La revisión del crecimiento estadounidense correspondiente al tercer trimestre del año ha dado el susto a propios y extraños. Estados Unidos creció un 2%, medio punto porcentual menos que el dato dado anteriormente por el Departamento de Comercio. Esto se suma a la confirmación de ayer ante la imposibilidad de Obama de lidiar con el déficit público, el que quiere reducir hasta en 1,2 billones de dólares. La deuda pública supera ya los 15 billones.

Desgranando el informe, el consumo personal, principal componente del PIB, creció un 2,3%, frente al 2,4% publicado inicialmente. La inversión empresarial creció un 14,8%, frente al 16,3% anterior. Las exportaciones crecieron un 4%, frente al 4,3% de la primera estimación, y las importaciones lo hicieron un 0,5% frente al 1,9%.

El índice de precios PCE, por su parte, se incrementó un 2%, una décima menos que en la estimación anterior, que era del 2,1%.

Con todo, el principal causante de la rebaja ha sido la caída de los inventarios, 8.500 millones de dólares, después de haberse incrementado en 39.100 millones de dólares en el trimestre anterior. De hecho, este cambio en los inventarios sustrajo 1,55 puntos porcentuales al PIB, después de hacerlo un 0,28% en el trimestre anterior.

Los beneficios empresariales también se redujeron en el tercer trimestre hasta los 39.800 millones de dólares, frente a los 61.200 millones del segundo trimestre.

Los datos definitivos de la tercera revisión se publicarán el próximo 20 de diciembre. En el segundo trimestre, EEUU creció un 1,3%.