Los mercados de Reino Unido y España son "los más afectados" por la crisis crediticia, según un informe de la firma británica Schroders. Mientras que la mayor parte de los mercados afectados por la crisis tienen en los depósitos una fuente de financiación alternativa, en los casos de Reino Unido y España no parece una opción viable, al unirse a la escasez de los mismos una intensa competencia entre las entidades.
Por ello, para Schroders, al estar cerrados los mercados de titulización, la deuda senior sería la principal alternativa de financiación, pero los inversores estarían atentos a una escalada potencial de la emisión. Por ello hay un parón en los mercados, puesto que los bancos esperan que los diferenciales bajen para hacer de la emisión de bonos algo rentable, mientras que por el otro lado los inversores saben que los bancos necesitan emitir muchos bonos, así que mantienen los diferenciales altos. Desde marzo de este año, los bancos han estado revisando sus tipos de interés lo suficiente para hacer frente al coste del préstamo. Desafortunadamente, esto está afectando negativamente a muchos de sus clientes, lo que afecta de un modo colateral a la devaluación del mercado de la vivienda. A un año de la crisis Un año después del inicio de la crisis, los bancos europeos y estadounidenses siguen suscitando desconfianza, con lo que las condiciones para los créditos o financiaciones para estas entidades se mantienen estrictas, y a gran distancia de los niveles anteriores a la crisis. Las medidas tomadas por la Fed, el Banco de Inglaterra y el BCE han estado dirigidas a asegurar la liquidez, por lo que en opinión de Schroders, se podría decir que han sido "exitosas". Las resoluciones adoptadas por el Banco de Inglaterra tras la quiebra del Northern Rock hicieron que se evitasen otros fallos bancarios posteriores. Las fórmulas de la Fed han reducido de forma importante los riesgos de un fallo sistémico. "Por todo esto, nuestra visión es que las acciones de los bancos centrales han reforzado el sistema financiero de tal manera, que han eliminado los riesgos de quiebra de la mayor parte de los bancos europeos y estadounidenses", indica la firma. Schroders recuerda que cuando la crisis de crédito comenzó, los bancos eran reticentes a prestarse dinero entre ellos por temor a que otros bancos pudiesen quebrar, o bien porque estaban guardando dinero para tener liquidez. Con las medidas de los bancos centrales, el problema de la liquidez ha desaparecido, por lo que no supone una causa para que los diferenciales de crédito se mantengan altos. La razón para esta situación está en que los créditos del Banco Central están sujetos a estrictos términos y condiciones.