Desde que S&P dio un tirón de orejas a España para la que estimaba una perspectiva negativa, la preocupación no ha cesado. Pero ¿qué supone realmente esta calificación? ¿Debemos ser tan pesimistas como lo han recogido los mercados? David Cano, director general de AFI, recuerda en primer lugar que no se trata de una revisión sino de un toque de atención, que no puede relacionarse con la situación de Grecia y que España aún tiene tiempo para “ponerse manos a la obra”.
Standard and Poor´s da un ultimátum al Gobierno español: o adopta medidas que garanticen la disciplina fiscal y favorece el crecimiento en el medio plazo o bajará el rating. Una advertencia que ha inyectado de pesimismo a los mercados. ¿Es tan preocupante el panorama? David Cano, director general de AFI reconoce que si bien el mensaje es negativo, “se trata de perspectivas y no de una revisión, lo que sí sería más preocupante”. No obstante, cuando te ponen perspectivas, como es el caso, significa que probablemente el siguiente movimiento sea una rebaja, algo que puede ocurrir pero no de manera inminente ya que pueden tardar hasta dos años en hacerla efectiva.

¿Y si se cumplen las amenazas de S&P?

Si la agencia de calificación crediticia Standard and Poor´s rebajara el rating de crédito de España, nuestro país “seguiría teniendo un rating positivo: “AA-”, explica Cano. Con estas advertencias, las agencias de rating quieren alertar a España de que “tarde o temprano tendrán que recortar el abultado déficit publico en 2010 y 2011 o se rebajará poco a poco el rating”. Por tanto -continúa- “España tiene que tomar nota y ser consciente de que tiene intentar reconducir el déficit hacia niveles más compatibles con el pacto de crecimiento del 3%”. ¿Será posible conseguirlo? Cano cree que sí si en 2012 vuelve el crecimiento en la economía española, si se reduce el gasto y se recauda algo más por la reforma fiscal”.

“Aun siendo conscientes de la importancia de esta perspectiva negativa no dramatizaríamos ni compartimos el impacto tan negativo que ha tenido en los mercados y que se ha reflejado en las caídas abultadas de valores como Santander, BBVA ó Telefónica”, apunta Cano.

España no tiene parecido con el caso griego

En el escenario actual, “el problema no viene por el volumen de deuda que tiene un país sino por el déficit acumulado cada año”. Así lo considera Cano quien reconoce que Italia y Portugal tienen mucha más deuda que España pero no han tenido el incremento tan fuerte en el año”. El caso griego es diferente -reconoce- “es muy importante la rebaja llevada a cabo ya que se sitúa en BBB, rating que por el momento acepta el BCE a la hora de financiar pero seguramente a finales de 2010 acabe de financiar a todos aquellos que se encuentren por debajo”. Y es que, en caso de producirse, “ningún inversor bancario querría comprar esos bonos”. “España tiene AA-, estamos muy lejos de la situación de Grecia lo que no significa que nos tengamos que dormir en los laureles, tenemos margen para recuperarnos pero hay que ponerse manos a la obra”.

En declaraciones a Gestiona Radio