China es considerada ya la primera potencia mundial en recursos económicos, el primer prestamista y acreedor a todos los niveles y por supuesto el primer acreedor de EEUU, en la actualidad se calcula que China posee más de 900.000 millones de dólares en bonos del tesoro americano, además de 1,5 billones de dólares en efectivo en caja, derivado del superávit continuado y constante de su balanza comercial con la primera potencia hasta la fecha, y la diferencia sigue aumentando cada día. Se considera que en las actuales circunstancias de debilidad de las economías occidentales el momento es propicio para que este poder amarillo aumente considerablemente.
Con esta situación de poderío económico nos olvidamos, evidentemente, de los derechos humanos y cualquier cosa que se le parezca en todas las negociaciones, sean de la índole que sean, y si se comenta se hace con la boca pequeña y por quedar bien ante el auditorio. Es indudable que nadie le pone peros a un prestamista dado que de él dependen muchas cosas haciéndose la vista gorda ante tales situaciones en todos los niveles.

La situación hablando en el argot callejero, podría resumirse con que nos tienen “pillados por los huevos" . Imagínense los intereses que generan los bonos del tesoro a favor de China e imagínense la liquidez puesta en marcha para la compra de empresas y activos americanos ¡No hay quien lo pare! Si a todo eso unimos la portentosa potencia de fabricación a precios sin competencia nos encontramos con una situación que se denomina en el argot financiero como “EQUILIBRIO DEL TERROR FINANCIERO”.  Se trata no de un cambio sino “del cambio” que trasforma las reglas del juego y traslada el poder a otras manos, con lo cual ante el nuevo dueño las reglas cambian y las normas ya no las impone el mismo.

Esta situación no es ni más ni menos una guerra que, sin pegar un tiro, pondrá de rodillas a EEUU ante el gigante asiático. La puesta en venta de los bonos y la puesta en circulación de la liquidez en dólares del gigante chino obligaría al gobierno estadounidense a la compra de sus propios bonos por parte de sus ciudadanos, a los bancos y otras instituciones a la compra masiva de estos títulos. Una situación a la desesperada que provocaría males muchísimo mayores que los que estamos acostumbrados a ver fruto de las sucesivas crisis económicas. Se quiera o no se quiera entender, ante el poderío económico se dejan de lado cuestiones de derechos humanos, representación del pueblo chino por parte de la Republica Popular y no de Taiwán como hasta hace pocas fechas, sistema democrático de gobierno, protección social de los ciudadanos etc. etc.. China tiene” la sartén por el mango” y esta situación económica provoca el debilitamiento de los mercados de la deuda y del sistema financiero en general en el mundo.

Mientras el resto del mundo gastaba, el chino ahorraba. Ahora ya no es el invitado al festín sino el que pone la casa y la comida mientras el resto se dedica a la fiesta y, como suele ser normal, no tienen con qué pagarla después. Todos dicen que la siguiente crisis será la crisis de la deuda porque ¿alguien se imagina cuanto dinero en papel hay circulando por el mundo? Alguna vez habrá que pagar y reducirla. La contabilidad es como la de una familia, tanto gano y tanto puedo gastar, si gasto más de lo que gano me endeudo, pero no indefinidamente. Algún día tendré que pagar  y eso es lo que puede pasar más pronto que tarde, NO PODEMOS GASTAR MAS DE LO QUE GANAMOS, O PRODUCIMOS, POR QUE SIEMPRE HABRÁ UN ACREEDOR QUE NOS MARCARA LA RUTA Y NOS ESTRANGULARÁ CUANDO ÉL QUIERA .

En una negociación siempre hay zonas de negociación, propiamente dichas, en las que las partes hacen comprender lo que es negociable y lo que no lo es. A China le interesa que la economía del resto de mundo funcione adecuadamente para que su economía pueda seguir engordando las arcas de su estado, eso es una espiral que centrifuga todo. En resumen, un equilibrio de terror o terrorífico como queramos llamarle, es como entrar en una rotonda de la que no se puede salir y se sigue pegando vueltas mientras se da uno cuenta que se acaba el combustible.

Las políticas encaminadas a revaluar el yuan no conducen a nada porque no hay chino de a pie que le hagas comprender que revalué su moneda para que le debamos menos, es como si al banco le comentáramos que nos perdonara parte de una deuda contraída. Ahora nos hemos dado cuenta que la época esplendorosa de despilfarro ha llegado a su fin y nos encontramos con el dueño y señor del banco, el accionista de la empresa para la cual trabajamos y el que nos suministra y nos proporciona casi todo es chino, y hay que pagarle, porque puede que no nos admita pagares, ya que se los hemos renovado varias veces.

Este poderío económico va paralelo a otro no tan poderoso que va impregnando las economías de los países occidentales y es la pura explosión demográfica china en el resto del mundo. No hay población, por pequeña que sea, donde no haya un comercio, restaurante o negocio regentado por personas de nacionalidad china. Es como una mancha de aceite que va ocupándolo todo. Sus hábitos de trabajo, su laboriosidad no tienen nada que ver con la cultura occidental, en la actualidad no tienen competencia en ese sentido, sus formas de vida no cabe ninguna duda que también se verán influidas por las culturas de los países donde se asientan y es posible que produzcan un mix no reconocible en la actualidad.

El poder económico está en el trasfondo de toda política practicada por los países y sus intereses se defienden en primer lugar por su mediación.

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RAFAEL MONTAVA MOLINA
Consultor de Empresas
rafaelmontava@hotmail.com