“Uno de los calificativos más utilizados para referirse a quienes se lucran de lo paranormal, lo esotérico y lo acrítico, es el de “vendedores de humo”. Cuando nos venden un relato fantasioso sobre ovnis, una enloquecida interpretación pseudohistórica de las Pirámides de Egipto, o un frasco que agua mágicamente convertida en medicamento homeopático, lo que nos venden es… pues eso, humo.
 La verdad, es una pena pensar que pueda haber tantos y tan variados vendedores de humo, sobre todo porque, como nos dicen las leyes del mercado, el hecho de que existan se debe a que hay un buen montón de compradores de su mercancía. Existe un flujo monetario bastante considerable consistente en que los dineros pasan del bolsillo de los pardillos al de los espabilados. Lo cual es, se mire como se mire, una injusticia. De modo que resulta casi un alivio, una especie de justicia divina en chiquitín, saber que también hay un mercado cada vez más creciente en que el dinero pasa de los bolsillos de los espabilados a los de los… bueno, los más espabilados. Y es que últimamente se ha puesto de moda vender humo… a los vendedores de humo...” (VENDER HUMO Fernando Frías Sánchez )

El apunte anterior me lo envía uno de los viejos lobos de mar del, también, viejo parqué madrileño. Añade lo siguiente:

El humo es una suspensión en el aire de pequeñas partículas sólidas que resultan de la combustión de un material o combustible. Son generalmente cenizas o restos del material en combustión, a veces no terminado de quemar, que por acción de su peso y un mínimo de circulación de aire hacen que este se desplace de forma visible y aérea.

Es un subproducto, en un 99% de las veces, no deseado de la combustión y puede ser visto en incendios como fogatas, brasas, motores de gasolina y diesel, y en si combustión material. Cuando una combustión es correcta y completa, los únicos subproductos restantes son agua, dióxido de carbono y compuestos de diversos elementos.

La inhalación del humo es la primera causa de muerte en las víctimas de los incendios debido a que mata por intoxicación debido a sus componentes tóxicos, como el monóxido de carbono, HCN acido cianhídrico y las pequeñas partículas sólidas que taponan los alveolos pulmonares y asfixian a la víctima, además de impedir el consumo de oxígeno ya que si inhalamos un volumen de aire repleto de humo, el porcentaje de oxígeno es menor al 0,5%. El humo también puede contener varias partículas carcinógenas, y provocar cáncer después de largo tiempo....

....y trasladado a la Bolsa:

*Siempre ha habido vendedores de humo, magos, meigas, agitadores, echadores de carta...pero la Bolsa se ha quedado tan sola y despoblada que los vendedores de humo se venden humo a sí mismos. O sea, la moda es vender humo a quienes venden humo. Incluso unos Gobiernos venden humo a otros, y al revés

*China lleva muchos años diciendo que va a revaluar el yuan. Hace poco ha vuelto a repetir lo mismo

*Un número importante de CEO de otras tantas empresas Ibex lleva mintiendo de manera sistemática a sus consejos desde hace más de tres años

*Otro gran número de empresas, no menos voluminoso que el anterior, acude a la contabilidad creativa para contar lo que no es y ocultar lo que es

*Gobiernos, organismos supranacionales, bancos, empresas...llevan vendiendo humo muchos años. Hay que tener cuidado con la inhalación de este humo, porque puede causar la muerte del inversor. Mejor, permanecer fuera del circuito

*La leyenda urbana dice que en Bolsa lo que pierden unos lo ganan otro. Es falso. El dinero, con mucha frecuencia, se convierte, también, en humo suspendido en el aire

*Si compras un recipiente lleno de humo a un precio determinado trata de venderlo a un precio mayor que el que tú has comprado. Nunca abras el bote de humo, habrás perdido todo

*Los inversores menos avisados y más ansiosos han abierto los botes de humo y se les han taponado los alveolos pulmonares y muerto por asfixia

*En la Bolsa hay mucho humo, muchas empresas: subproductos no deseados por los que se mueven con holgura por estas lides

Hay más. Pero recordemos todos: nos respiremos humo y, menos aún, si está muy viciado.

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