El Tribunal Supremo holandés dictamina este viernes si la venta de LaSalle, la filial estadounidense de ABN AMRO, al Bank of America debe ser autorizada por los accionistas de la entidad holandesa, tal y como determinó en primera instancia la Cámara Mercantil del juzgado de Amsterdam. La decisión es clave en el proceso de puja por ABN Amro.
La decisión del Supremo despejará una incógnita que puede ser de vital importancia para el futuro de ABN, por cuyo control pugnan en estos momentos el británico Barclays, por un lado, y el consorcio formado por el Santander, el Royal Bank of Scotland ( RBS) y el belga-holandés Fortis, por otro. El fallo del Alto Tribunal será un primer paso para que prospere una de las dos propuestas de compra, por las que se han enfrentado los accionistas y directiva de ABN AMRO. La fiscalía, representada en Holanda por el Abogado general, opinó el pasado 26 de junio que la venta de LaSalle no requería el visto bueno de los accionistas. El Supremo suele respetar la opinión del fiscal, lo que supondría en este caso la anulación de la sentencia de la Cámara Mercantil de Amsterdam. En su dictamen, el Abogado general argumentó que el artículo en el que se basó la Cámara Mercantil fue aplicado de "forma demasiado global", pero no analizó si la junta directiva actuó correctamente al no consultar con los accionistas la venta de LaSalle. La oferta de Barclays, apoyada desde un primer momento por la directiva del ABN, valora el banco en 67.000 millones de euros (36,25 euros por título) e implica la venta de LaSalle al banco norteamericano por un precio de 15.600 millones de euros. El consorcio, por su parte, está dispuesto a pagar 38,4 euros por acción de ABN, lo que supone valorar la totalidad de la entidad en 71.100 millones de euros, el 13,7% más que Barclays, pero exige paralizar la venta de LaSalle. Los tres bancos planean repartirse, tras la compra, las actividades del holandés y RBS está especialmente interesado en hacerse con la filial estadounidense. En una junta de accionistas de ABN celebrada a finales de abril, los partícipes votaron a favor de una posible escisión de la entidad, la más importante de Holanda, lo que, en principio, está en consonancia con la propuesta del consorcio. En esa asamblea, la directiva fue criticada por haber anticipado el acuerdo de fusión con Barclays, sin tener en cuenta otras ofertas alternativas, como la presentada posteriormente por Santander y sus socios.