¿Refugio contra la radiación? Sal. Es lo que han pensado los habitantes de China que, ante el temor a que la radiactividad de los reactores nucleares dañados en Japón pueda llegar a China, han disparado las compras de sal yodada.

Supermercados que han agotado sus existencias y estanterías que se muestran vacías de paquetes de Sal. Ciudades como Cantón (sur), Hangzhou, Nankin o Suzhou han colgado el cartel de ‘no hay sal’ y muestran habitantes recorriendo la ciudad en busca del mineral. ¿El motivo? La consideración de que el yodo que contiene la sal puede ayudarse a protegerse de un hipotético aumento de la radiación atmosférica. Los expertos por el momento reconocen que es una medida incorrecta pues “la cantidad de yodo que contiene la sal es mucho más pequeña de lo necesario en estos casos”.

Ante este desarrollo de pánico, los gobiernos provinciales y locales han emitido comunicados pidiendo a la población que deje de comprar sal masivamente, aunque también han reconoceido que el suministro de este mineral está garantizado.