Los miembros del G-8 admitieron en su primera jornada en L´Aquila (Italia) que todavía existen "riesgos significativos" para la  estabilidad de la economía internacional. Los líderes de las principales economías del mundo trataron temas como la crisis económica y  financiera, el cambio climático y el desarrollo de África. Esta sesión fue titulada "un liderazgo responsable para un futuro sostenible".