El fabricante de camionetas LDV, con base en la ciudad de Birmingham, centro de Inglaterra, se declaró hoy en suspensión de pagos tras fracasar los intentos para su rescate. LDV hizo el pasado viernes su último pedido al Gobierno británico para que ayudase a salvar la compañía después de que fracasase un acuerdo para su rescate con la firma Weststar de Malasia. La empresa de camionetas emplea a unas 900 personas en su planta de Birmingham, pero miles de puestos de trabajo dependen de ella en áreas de suministro de componentes y otros servicios.