Los datos macroeconómicos en Europa y las recientes turbulencias en los mercados financieros han arrastrado al euro por debajo de la frontera de los 1,34 dólares a punto de cumplirse el ecuador de la jornada en los mercados bursátiles del Viejo Continente, un nivel que no visitaba desde junio. En el día hoy, la oficina europea de estadísticas Eurostat ha anunciado que la inflación de la eurozona se redujo una décima en julio, hasta el 1,8%, lo que mantiene el dato por debajo del objetivo del 2% del BCE y suma un nuevo motivo para que la hasta ahora descontada subida de los tipos de interés en septiembre pudiera retrasarse.
Junto al dato de inflación de hoy, el pasado martes se conocieron los datos de crecimiento económico del bloque europeo, cuyo PIB creció sólo un 0,3% en el segundo trimestre y un 2,5% en tasa interanual, muy por debajo de la expectativas. Por su parte, Francia y Alemania tampoco cumplieron con las previsiones del mercado al crecer un 0,3%, respectivamente, entre abril y junio. Necesidad de una nueva subida de tipos De este modo, la ralentización del crecimiento de las principales economías de la zona euro, como del propio bloque en sí, parecen cuestionar la necesidad de una nueva subida de tipos de interés en septiembre, tal y como se había descontado hasta ahora. Asimismo, al otro lado del Atlántico, la crisis hipotecaria 'subprime' y sus efectos en los mercados de crédito han elevado las voces de aquellos que demandan a la Reserva Federal un relajamiento en su política monetaria, cuyos tipos permanecen en el 5,25% desde hace más de un año.