El nivel de crédito en España se ha mantenido "relativamente bien" durante la crisis, como también ha sucedido en Alemania, Francia, Italia, Austria y Finlandia, en contraste con la contracción del crédito privado experimentada en otros Estados miembros como Bélgica, Irlanda, Luxemburgo o Países Bajos, según destaca el informe trimestral sobre la eurozona publicado hoy por la Comisión.
El estudio pasa revista al impacto de las medidas de apoyo al sector bancario adoptadas por los países de la UE desde octubre de 2008, cuando la quiebra de la entidad estadounidense Lehman Brothers puso en riesgo el sistema financiero internacional. El total de las medidas aprobadas --sumando las inyecciones de capital, las garantías, la compra de activos tóxicos y los planes de liquidez-- equivale al 24,6% del PIB de la eurozona, aunque hasta ahora sólo se ha recurrido efectivamente a medidas que representan el 12% del PIB.

En España, hasta ahora las intervenciones públicas en el sector bancario se han situado muy por debajo de la media de la UE (12,1% del PIB de respaldo aprobado y 5% utilizado). Pero el informe todavía no recoge el impacto del nuevo Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB) aprobado por el Gobierno el pasado viernes.

Pese a las medidas adoptadas, en países como Bélgica, Irlanda, Luxemburgo y Países Bajos, donde las autoridades públicas han debido salir al rescate de varias entidades, "el crédito a la economía privada se ha contraído considerablemente". Lo mismo ha ocurrido en Grecia. "Por otro lado, en Alemania, España, Francia, Italia, Austria y Finlandia, el crédito se ha mantenido relativamente bien desde octubre de 2008", señala el informe.

El volumen de préstamos continuó creciendo en los tres únicos países de la UE que no han diseñado ningún plan de rescate (Chipre, Malta y Eslovaquia) y también en Portugal y Eslovenia.

La conclusión del estudio es que "la fase más aguda de la crisis en el sector bancario se ha alejado, pero la situación sigue siendo frágil". "Todavía habrá importantes pérdidas en los bancos" debido al impacto de la crisis en la economía real en su cartera de préstamos y otros activos, según la Comisión. Los bancos de la eurozona podrían enfrentarse a unas pérdidas acumuladas totales de 214.000 millones de euros en 2010, según los cálculos del Banco Central Europeo (BCE).

Los planes aprobados por los Gobiernos contra la crisis se traducirán en un fuerte aumento de la deuda pública en todos los países de la eurozona. España será el segundo Estado miembro con una mayor subida al pasar de una deuda del 36,2% del PIB en 2007 al 62,3% en 2010 (26,1 puntos más). Sólo le supera Irlanda, con un incremento de 54,7 puntos (del 25% al 79,5%).

BROTES VERDES

"Las considerables intervenciones políticas y los primeros signos de 'brotes verdes' en la actividad real parecen haber logrado traer cierto grado de estabilización al sistema financiero", señala el informe. Ello se ha visto reflejado en el aumento de los precios de las acciones y la reducción de los diferenciales ('spreads') en los mercados del dinero y de los bonos. También han mejorado los indicadores de confianza de los consumidores y los empresarios.

"Lo peor parece haber quedado atrás en términos de contracción del PIB", aseguró el director general de Asuntos Económicos de la Comisión, Marco Buti. Pero aclaró que "no debemos apresurarnos y pensar que la crisis ha acabado". La actividad económica sigue "deprimida", podría haber todavía "sorpresas de crecimiento negativo" y "el aumento del paro podría destrozar todavía más la confianza y pesar negativamente en la recuperación".

El Ejecutivo comunitario alerta además de que la crisis económica y financiera podría traducirse en los próximos años en un potencial de crecimiento más débil para la eurozona debido a la caída del empleo y de la productividad, ya que las inversiones en I+D se estancan o disminuyen. El crecimiento potencial de la eurozona se sitúo de media en el 1,8% durante el periodo 2000-2006. De acuerdo con las estimaciones de Bruselas, cayó al 1,3% en 2008 y se quedará en el 0,7% este año y el siguiente.

La experiencia demuestra, según la Comisión, que las crisis financieras tienen generalmente un efecto más pronunciado y duradero que las recesiones causadas por otros factores, y que normalmente van seguidas de un crecimiento más débil de la productividad. Además, es probable que el retorno al crecimiento potencial de antes de la crisis sea "mucho más lento".