De los componentes de la masa monetaria, la M1 (depósitos más efectivo) marcó un incrementó del 12,8%, frente al 13,6% de agosto, mientras que los préstamos al sector privado descendieron en cuatro décimas, hasta situarse en el -0,3%.

La masa monetaria mide el dinero disponible en el sistema y es uno de los principales indicadores de inflación a corto plazo utilizados por el BCE al adoptar decisiones sobre política monetaria.

La institución suele prestar más atención a su progresión trimestral, que entre julio y septiembre retrocedió seis décimas, hasta el 2,5%, en relación al dato registrado entre junio y agosto.