El sector financiero de la eurozona podría enfrentarse a una nueva ronda de pruebas debido a que la llegada de nuevos impagos de empresas, el deterioro de las condiciones del crédito y la caída del precio de los activos añadirá tensión, dijo el Banco Central Europeo en su informe bianual de revisión de la estabilidad publicado el lunes.
El mercado y los responsables de política monetaria deberían estar "especialmente alerta en el futuro", dijo el BCE, y no relajarse con las masivas intervenciones estatales para rescatar los bancos y las aseguradoras, o con los recortes de tipos de interés.

"No hay margen para la autocomplacencia porque los riesgos de la estabilidad financiera siguen siendo altos, especialmente porque el ciclo del crédito no ha alcanzado todavía un valle", dijo la entidad.

La rentabilidad de los grandes bancos en la región se ha visto más afectada desde el comienzo del año y desde que las perspectivas de una inminente recuperación son menos alentadoras, indicó el informe. Añadió que podría materializarse pronto una mayor presión.

La entidad señaló que los impagos de las empresas son una "posible" fuente de mayor tensión, sumadas a las futuras rebajas del valor contable de los activos y al desapalancamiento de los balances.

"Cada vez más, la atención se está centrando en la deuda de las empresas y en las pérdidas por préstamos que podrían materializarse si continúa la crisis", señala el informe.

A cambio, la banca podría enfrentarse a tiempos peores en el futuro y a unas mayores primas de riesgos, lo que provocaría un círculo vicioso para el conjunto de la economía por la caída de la inversión, añade.

El vicepresidente del BCE, Lucas Papademos, ha pedido a los bancos europeos que usen las opciones que tengan para reforzar su base de capital. A diferencia de EEUU, la mayoría de los planes de los gobiernos de la eurozona para apoyar al sector financiero han sido voluntarios.