El Banco Central Europeo (BCE) ha mantenido los tipos de interés en el 4,25%, cuando se cumple un año del estallido de la crisis financiera. Los expertos atienden al fuerte aumento de la inflación y ralentización económica de los países que comparten el euro, algunos de ellos al borde de una recesión, una situación que se produce en otras regiones del mundo y que dificulta la decisión de política monetaria de los bancos centrales. La tasa de inflación de la zona del euro subió en julio una décima hasta el 4,1%, respecto a junio, una cifra récord desde la introducción de la moneda única y más del doble que el objetivo del BCE. Hace dos días, la Reserva Federal (FED) estadounidense mantuvo el precio del dinero en el 2% y hoy el Banco de Inglaterra ha informado de que ha mantenido la tasa de interés en el 5%.