El Banco Mundial subrayó la necesidad de que los líderes mundiales que se reúnen esta semana en la capital británica aboguen por la reforma de las instituciones económicas existentes, otorgándoles más poder en la supervisión de las políticas económicas nacionales y ofreciendo una mayor presencia a los países en vías de desarrollo.

En este sentido, recordó que "mientras en Londres, Washington o París se habla de 'primas sí o primas no' -en referencia a la polémica sobre las primas percibidas por los grandes ejecutivos de los bancos-, en Africa, el Sudeste asiático o Latinoamérica la cuestión es 'comida sí o comida no".

Los datos del Banco Mundial son claros: el crecimiento de los países en desarrollo se ralentizará en 2009 hasta el 2,1%, tres puntos porcentuales menos que el experimentado en 2008 y tan sólo en 2009 cerca de 53 millones de personas caerán en la pobreza, con poco más de un dólar al día para sobrevivir, como consecuencia de la crisis.

Precisamente para apoyar a estas regiones, el presidente del organismo animó a los líderes mundiales a que destinen el 0,7% de los paquetes de medidas de estímulo económico aprobados a un "Fondo de Vulnerabilidad" que asistiría a los países en desarrollo con dificultades económicas.

"No se puede alimentar la creación de un mundo a dos velocidades", concluyó Zoellick.

Además, animó a los mandatarios a que, "si de verdad quieren crear un nuevo tipo de Gobierno" tras la crisis, comiencen por dar más poder a organismos multilaterales como el Fondo Monetario Internacional o la Organización Mundial del Comercio, para que puedan velar por la transparencia económica y monetaria de cada país.

"Lo que necesitamos para el siglo XXI -continuó Zoellick- es una economía de mercado con una orientación humana. En los últimos años hemos visto cómo este sistema ha sacado a millones de personas de la pobreza, pero también hemos contemplado como la avaricia sin límites ha dilapidado los beneficios".