La economía griega debería contraerse un 2% este año tras entrar en recesión el año pasado por primera vez en más de una década y como consecuencia de la crisis de deuda que vive el país, dijo el lunes el Banco de Grecia en un informe.
"En estos momentos, parece que la contracción del PIB más probable sea del 2%", indicó el banco central griego en su informe anual sobre política monetaria. El informe agrega que Grecia se encuentra en un "círculo vicioso" al intentar solucionar sus problemáticas finanzas, lo que hace más inciertas las previsiones.

Grecia se encuentra bajo una fuerte presión de la Unión Europea y los mercados financieros para recortar su déficit presupuestario que, según el banco central, alcanzó el 12,9% del Producto Interior Bruto el año pasado, ligeramente por encima de la estimación oficial del Gobierno del 12,7%.

Como consecuencia de este déficit, Grecia ha visto aumentar los costes de los préstamos de su deuda incluso cuando busca 54.000 millones de euros en financiación este año para cubrir sus necesidades de préstamos.

Sólo en abril y mayo, Grecia debe cubrir unos 22.000 millones de euros en la redención de su deuda extraordinaria, algo que ha presionado los mercados incluso cuando socios de Grecia en la UE tienen que lidiar con algún tipo de paquete de ayudas para el país.

Grecia ha pedido a sus socios en la UE que decidan un paquete de ayuda en la cumbre que celebran los días 25 y 26 de marzo, un paquete que el Gobierno griego espera que ayude al país a pedir préstamos a unos tipos más bajos. De fracasar, el Gobierno griego está dispuesto a pedir ayuda al Fondo Monetario Internacional.

El informe del Banco de Grecia afirma que la recesión griega este año, y su eventual recuperación económica, dependerán de si el Gobierno implementa de forma completa y eficiente las medidas de austeridad y otras reformas estructurales en los años venideros.

"El cambio en la dirección [de la economía griega] no será fácil y no se logrará rápidamente", explica el informe, destacando los problemas estructurales de largo plazo a los que se enfrenta el país.

También destaca que la crisis griega se produce en un momento en el que la recuperación de la economía de la eurozona sigue frágil y aún depende de las medidas de estimulo fiscal.