"No es suficiente que hagamos lo mejor; a veces tenemos que hacer lo que se requiere que hagamos." Winston Churchill


He argumentado en reiteradas ocasiones que la solución de la crisis pasa por atacar el epicentro de la misma; la recesión. La hipócrita actitud de Alemania respecto a sus decisiones parlamentarias, implica un claro agravio comparativo entre países como España que se encuentra sumergida en una depresión económica, mientras Alemania en una situación económica cómoda y boyante. La fortaleza del euro y el saneamiento de Europa son los objetivos de una Alemania que sabe que tarde o temprano pagará los platos rotos, pero que va a aprovechar hasta el último suspiro del acceso gratuito a los mercados de deuda. Los recortes del gasto público tienen un claro objetivo, reducir el déficit. Sin embargo, si no confundimos los conceptos gasto e inversión, podemos entender que para reducir el déficit podemos recortar los gastos o bien incrementar los ingresos. Si España mantiene la inversión y recorta los gastos, podría recortar el déficit mediante un incremento de los impuestos directos, es decir, el Impuesto de sociedades y el IRPF. El impuesto que grava la riqueza del país debe incrementar necesariamente si España no quiere entrar en un bucle muy pernicioso. Como citaba en mi anterior artículo con título "¡Demuestren liderazgo, pidan el rescate!", publicado el 19/10/2.012 en Estrategias de Inversión, una buena política económica debería analizar a fondo la estructura económica del estado y llevar a cabo políticas económicas efectivas, como por ejemplo:

• Recortar costes que no aportan nada a la riqueza del Estado.
• Mantener dentro de lo posible el estado del bienestar.
• Tener una decidida convicción de fomentar la iniciativa privada.
• Reformar el mercado laboral para fomentar la contratación laboral.
• Mejorar las condiciones del mercado de crédito.

En el artículo que precede el título del presente, hago una clara referencia a la prima de riesgo entre el bono español y la rentabilidad por dividendo como principal catalizador de la bolsa y un claro efecto en el efecto riqueza del consumidor que incentive su actividad como primer motor, para salir de la crisis. El rescate permitiría reestructurar el sector financiero y eliminar la incertidumbre de los inversores internacionales respecto a la deuda española lo que produciría una relajación en la prima de riesgo entre el bono español y el bono alemán. El segundo catalizador al que hice referencia, hace necesaria la actividad crediticia. Recuperar la inversión empresarial es rotundamente clave para poder crear empleo. La tasa de paro se recuperará con la iniciativa privada y ésta, no falta de ideas necesita acceso al crédito barato. Finalmente, la tercera derivada del rescate implicaría provisionar las pérdidas provocadas por la burbuja inmobiliaria y retirar de los balances los activos tóxicos de las entidades financieras para mejorar el core capital y de esta manera potenciar la normal actividad de las entidades financieras; el crédito.

Mis propósitos no se han convertido en despropósitos y como defendí entonces defiendo ahora, parafrasenado a Churchill; no es necesario hacer siempre lo correcto, a veces hay que hacer lo necesario y lo necesario señores es dar el golpe definitivo; ¡pedir nuevamente el rescate!

España recibió el pasado 12 de diciembre por parte del Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE) 39.468 millones, con un interés inferior al 1 % transferidos al FROB. De los 36.968 millones de euros, BFA-Bankia recibió 17.960 millones de euros, Catalunya Banc; 9.080 millones, NCG Banco; 5.425 millones, y Banco de Valencia, 4.500 millones con la condición de crear el Sareb, conocido como “Banco Malo”, en el que las entidades financieras españolas han transferido un volumen de 50.781 MM€ de activos tóxicos.

En 7 meses el ejecutivo español ha hecho el trabajo que no supo hacer el anterior ejecutivo en 5 años, es decir, reestructurar el sistema financiero. Es indignante ver la falta de liderazgo, puesto que más que una elección política del actual ejecutivo, es una falta de opciones impuesta por un ente superior, para evitar la suspensión de pagos de España. Si suspensión de pagos, es decir no poder hacer frente a la deuda a corto plazo.

Pero como decía en mi análisis anterior, el rescate no ha sido una mala noticia para España, ha supuesto una normalización de la prima de riesgo y se ha saneado sobremanera el sector financiero. Pero no nos podemos relajar, todavía queda mucho que hacer y no olvidemos que llevamos 5 años de retraso.

La troika o los hombres de negro, visitaron la semana pasada España en un momento de clara tensión para nuestro país. La tragedia de Bankia continuaba alimentando el drama de un caso digno de estudio del que doy fe en mis artículos de opinión Bankia, mi verdad y Bankia, mi verdad II. Los más de 37.000 MM€ que ha requerido Bankia para salvar su quiebra, es un claro ejemplo de la verdadera situación de España. Las pérdidas provocadas por una de las cajas de ahorros más importantes de nuestro país, significan el auténtico drama que vive el sector financiero español. Los sigilosos movimientos durante la última semana en la Moncloa, me dan a entender diferentes hipótesis que me hacen pensar que un nuevo rescate se está gestando.

Algunos inputs que me hacen pensar que un segundo rescate está muy cerca es la reunión casi pasada por desapercibida la pasada semana, en la que el presidente de Banco Santander; Emilio Botín, el de BBVA; Francisco González, y el de CaixaBank; Isidro Fainé se dieron cita con el ministro de economía Luis de Guindos. El juez Fernando Andreu, que instruye el caso Bankia citó a declaración a los banqueros para saber de primera mano el asunto de la reunión. Las crónicas hablan de una importante preocupación por la grave situación de Bankia. Sin embargo, en el mundo capitalista cada uno mira por sus propios intereses y probablemente tras la reunión haya conversaciones muy avanzadas para enfocar la parte decisiva de un nuevo rescate que podría llegar en breve. El nuevo rescate es claramente beneficioso para los bancos como he citado en repetidas ocasiones y probablemente se esté negociando la manera menos dramática de dar carpetazo de una vez por todas a la crisis.

Podemos continuar buscando argumentos para entender que el rescate es una realidad que se está estudiando seriamente en el seno de la UE. El ejecutivo comunitario, declaraba hace tan sólo unas semanas que ha habido avances importantes, pero admite que "la estabilización se ha producido en una situación difícil, por eso todavía es vacilante, incompleta y por supuesto, sujeta a riesgos".

El líder de la oposición Rubalcaba, citaba hace una semanas que España debería solicitar el segundo tramo de ayudas por un importe total de 30.000 millones de euros, emplazando al gobierno a desviar el dinero hacia el paro y empresas en lugar de seguir ayudando a los bancos. Probablemente este mensaje ha sido muy estudiado por el líder de la oposición, puesto que éste, según parece ha estado en diferentes reuniones en la Moncloa, en las que se ha estado debatiendo acerca de nuevas exigencias por parte de troika para recapitalizar la banca y escuchando a Rubalcaba, podemos deducir que el monto total podría rondar los 30.000 millones de euros.

Sin embargo, a pesar de que las declaraciones de Rubalcaba no carecen de buenas intenciones, no son más que unas declaraciones interesadas y claramente populistas, puesto que como he ido argumentando a lo largo de mi artículo, para crear empleo se necesita inversión y para mejorar los resultados empresariales se necesita financiación. Al fin y al cabo vivimos en un sistema capitalista y nos guste o no, los bancos son los encargados de administrarlo. Sin crédito no hay inversión, sin inversión no hay empleo y sin empleo no hay consumo y sin consumo no hay círculo virtuoso… Dilapidar los 30.000 millones de euros en planes como el rotundo fracaso que supuso el Plan E, significaría la destrucción financiera de España, por lo tanto, es de vital importancia dar carpetazo a la crisis pidiendo el segundo tramo de ayudas y terminar con la restructuración financiera para que los bancos españoles tengan acceso al crédito y puedan prestar a la economía real. Y tal vez, el estado ahora poseedor de gran parte del sistema financiero español, debería centrarse en afrontar la realidad, con una normativa clara y eficiente para evitar que la banca gane la partida socializando las pérdidas y poniendo nuevamente en jaque a nuestro país, en definitiva a nuestro estado del bienestar con graves sanciones impuestas a acciones cometidas desde la irresponsabilidad de aquellos que tienen un rol tan importante en nuestro sistema; los banqueros, vitales para la economía y como vimos la semana pasada, probablemente para la política.

Como decía Churchill, a veces hay que hacer lo debido y no lo correcto aunque yo añado que tal vez lo correcto sea lo debido, puesto que deseos cortoplacistas no pueden supeditar acciones que van a marcar sobremanera el porvenir de más de 45 millones de españoles.

Gisela Turazzini
Blackbird