En unos tiempos en los que los rescates forman parte del día a día, en unos tiempos en los que las dudas y la tensión son un habitual, a veces nos formulamos preguntas cuyas respuestas, en caso de existir, asustan.

Existen muchos miedos a que efectivamente, el efecto contagio se abra paso y nuevos países se vean obligados a solicitar la ayuda formal al FMI y UE. Sin embargo, como les decía, lo peor de todo va más allá. ¿Solucionarán la situación todos estos rescates?

Si atendemos a los precedentes, lamentablemente no encontramos demasiado optimismo. Los rescates que tuvieron lugar en EE.UU. para salvar a la banca, aunque lograron su propósito principal, salvar a la gran banca de inversión, también lograron que la FED se endeudara hasta el infinito y que aún así, no lograra estimular lo suficiente la economía. Cuando se puso en marcha el QE1, la FED decía que esto ayudaría a que los bancos prestaran dinero de nuevo, que el desempleo se reduciría gracias a que las empresas podrían invertir y por supuesto, que la pieza clave de toda la historia, el consumo, se reactivaría de nuevo.

Todo esto quedó en una ilusión; los bancos recibieron el dinero pero no lo prestaron y lejos de fomentar la inversión de las empresas y la creación de empleo, siquiera podemos evidenciar la estabilidad del mercado laboral. El ciudadano no ha recibido un solo centavo de toda esa deuda que ha contraído su país, su nivel de ingresos ha descendido de forma considerable y como podrán imaginar, el consumo sigue sin reactivarse.

Claro, llegada a esta situación y a los riesgos de deflación a los que se enfrenta EE.UU., se anuncia y aprueba un QE2. Desde entonces, a pesar de las compras de bonos por parte de la FED, el mercado de bonos no ha dejado de caer y es que con un dólar a la baja desde hace tantos años y con un país que parece obcecado en solucionar su problema de deuda con la emisión de nueva deuda, son muchos los tenedores de deuda americana que se sienten incómodos con tan elevada cantidad de dólares en su posesión. No, a pesar de que la crisis de la periferia europea lo ha eclipsado todo, tampoco son buenos momentos para EE.UU. En conclusión, con la aprobación del QE2 y los tipos al alza, se enfatiza que los riesgos de deflación persisten, que la percepción de riesgo de los EE.UU. va en aumento y que una vez más, el rescate no servirá para estimular la economía (ojala esté tremendamente equivocada).

En Europa, podríamos hablar del famoso too big to fail pero dando un paso más y es que a medida que pasa el tiempo, los problemas son mayores. En este caso, en lugar de referirnos a entidades bancarias, nos estamos refiriendo a países enteros.

Grecia fue el primer país en solicitar la ayuda formal. Y aunque quizá esté demasiado reciente para valorarlo, los primeros datos apuntan a los mismos efectos que además, se agravan como resultado de las medidas de ajuste de déficit que se vieron obligados a acometer. En definitiva, contracción del consumo interno que enfatiza la debilidad económica y con ella, menores ingresos para empresas y estado… ¿objetivos de reducción de déficit difíciles de alcanzar? ¿Dificultades para sufragar el coste del rescate? Veremos; yo me temo que si.