
Cox, utility de agua y energía, ha celebrado su Junta General de Accionistas, que ha contado un quorum del 84,44%. En la sesión se han aprobado todas las propuestas de acuerdo incluidas en el orden del día por práctica unanimidad, reflejando la confianza de los accionistas en la compañía.
La Junta ha respaldado la gestión correspondiente al ejercicio 2025, incluyendo la aprobación de las cuentas anuales, el estado de información no financiera y la reelección del auditor, entre otros acuerdos.
Asimismo, se ha aprobado la modificación de la denominación social de la compañía, que pasará a ser Cox Infrastructure Group, en línea con su evolución y posicionamiento como grupo centrado en la operación de infraestructuras de agua y energía.
La transformación de la compañía
Durante su intervención, el presidente ejecutivo de Cox, Enrique Riquelme, destacó la evolución del Grupo en 2025, calificándolo como uno de los ejercicios más relevantes de su historia reciente, en el que la compañía “ha cambiado de dimensión y ha demostrado una sólida capacidad de ejecución en un entorno especialmente complejo”
Cox alcanzó en 2025 niveles récord de ingresos, EBITDA y beneficio neto, manteniendo una sólida disciplina financiera. En concreto, los ingresos superaron los 1.100 millones de euros, con un crecimiento superior al 60%, mientras que el EBITDA alcanzó los 225 millones de euros. Estos resultados son “reflejo de la consolidación de un modelo industrial diferencial basado en infraestructuras esenciales de agua y energía, en geografías donde existe una fuerte demanda estructural y donde nuestra capacidad industrial y operativa aporta una ventaja competitiva clara”, ha señalado Riquelme.
Uno de los principales hitos del ejercicio ha sido la adquisición de Iberdrola México, que el presidente ejecutivo definió como “una operación verdaderamente transformacional” para la compañía. Esta operación refuerza significativamente la escala del Grupo, así como la calidad y recurrencia de sus ingresos y generación de caja.
Tras la integración, el Grupo alcanza una nueva dimensión, combinando mayor escala, rentabilidad y visibilidad financiera, al tiempo que mantiene la misma disciplina en la gestión, el rigor financiero y la prudencia en la asignación de capital. “El crecimiento de Cox estará siempre ligado a la disciplina financiera”, explicó Riquelme, que también ha incidido en que la compañía seguirá invirtiendo en infraestructuras esenciales en geografías con fuerte demanda estructural, donde su capacidad industrial supone una ventaja competitiva.

