Tras la rebaja de calificación de la deuda portuguesa por parte de la agencia Moody´s en el día de ayer, la tensión ha vuelto a ponerse de manifiesto en toda la Unión Europea y en especial en los países periféricos.

La agencia de calificación ha rebajado nada más y nada menos que en cuatro escalones el rating de Portugal situándose en Ba2, dos peldaños dentro del territorio del “bono basura”. El creciente riesgo de incumplimiento de reducción de déficits y la posibilidad de que el país luso tenga que pedir un nuevo rescate, ha provocado que el bono portugués a dos años suba de golpe 121 puntos básicos, situándose en el 14,6%, que unido a la pretensión de emitir en el día de hoy entre 750 y 1000 millones de euros, podemos ver incluso nuevas escaladas de su prima de riesgo.

Sin duda la noticia no ha dejado indiferente al resto de mercados y menos a las emisiones de los países de la periferia de Europa. Mientras que los TIR´s de los bonos alemanes han bajado como consecuencia del efecto refugio, las rentabilidades de los bonos españoles a diez años han subido del 5,50% al 5,61%, por lo que se produce un efecto en doble sentido, que sin duda perjudica más a nuestro país, dado su elevada exposición a la deuda portuguesa ya que poseemos cerca de un tercio de la misma (unos 6500 millones de euros). De esta forma la prima de riesgo española frente al Bund alemán se sitúa en 266 puntos, 19 más que ayer, mientras que la del país vecino ronda la exorbitada cifra de 1000 puntos. Seguiremos atentamente su evolución en los próximos días con la nueva reunión del BCE en la que se espera una subida de tipos y las emisiones del Tesoro español que pretende colocar 3000 millones a tres y cinco años. En referencia a los mercados bursátiles, el índice de la bolsa portuguesa (PSI 20) se ha desplomado un 2,50%, consecuencia del aumento del riesgo país, pero no es la única afectada, el IBEX está también en negativo con un retroceso del 1,4%, el FTSE MIB de Milán cerca del 2%, y lo mismo ocurre con el resto de bolsas europeas con diferentes grados de severidad. Es bastante intuitivo pensar que los más afectados con esta noticia han sido las entidades financieras y en especial los bancos. Así, BPI, Banco Espírito Santo y Banco Comercial Portugués están registrando desplomes en sus cotizaciones del orden del 4%-5%. Lo mismo ocurre con los bancos españoles, que dada su elevada exposición al riesgo de impago de Portugal, obtienen castigo por parte del mercado con retrocesos del 2%-2,5%.

A continuación ponemos una gráfica de los Spreads de crédito de los distintos países.





Otro de los productos financieros, muy de moda durante toda la crisis, son los CDS (seguros de impago), los cuales están registrando subidas en la mañana de hoy, situándose en 297 puntos básicos en el caso de CDS españoles (subida intradía de 21 p.b.), los italianos con 220 (24 más que el día de ayer) los irlandeses en 780 y los portugueses en máximos históricos subiendo 85 puntos básicos, lo que los sitúan en 850. Cabe citar la abrumadora cifra del CDS griego que ronda los 2000 puntos básicos alentando de la seriedad de la crisis en la que estamos inmersos.




Sin duda la crisis de deuda periférica que creíamos terminada hace unos meses no ha hecho más que comenzar de nuevo. Unos días atrás fue Grecia la que dio la voz de alarma, o más bien fueron las agencias de rating las que pusieron el grito en el cielo declarando el posible impago de su deuda; hoy es Portugal con serios problemas para reducir su déficit cuando apenas crece su economía y con incertidumbre acerca de su solvencia. ¿Quién será mañana? Quizás no es tan difícil de imaginar, ya que los países periféricos sobre-endeudados no son muchos y los que poseen la deuda portuguesa y griega son pocos. De esta forma en las próximas semanas veremos nuevos episodios de tensión en los mercados, posiblemente marcados por las declaraciones del BCE, las nuevas emisiones de los Tesoros y las actuaciones de los gobiernos y agencias de calificación crediticia.

Ante esta volatilidad sufrida, venimos avisando desde los últimos dos años que la crisis de deuda iba a traer consecuencias negativas en rentabilidad en los activos de inversión que tuvieron deuda pública comprada. En todas nuestras carteras de inversión adoptamos estrategias neutrales a mercado, con activos de renta fija que nos dieran altos tires de rentabilidad esperando al vencimiento, en donde la selección de las empresas las basamos en su estructural empresarial país, analizando valores netos contables, buenos fundamentales y sobre todo, control del riesgo en el asset allocation global.

Son momentos duros, en donde al igual que avisábamos el dos de septiembre del 2008 en nuestra web de la posible quiebra de Lehman Brothers antes de que se produjera, volveamos a incidir en que hay que estar fuera de balance de los Bancos y evitar tener deuda de países en nuestro portfolio de inversión.

Consideramos que la crisis de deuda empieza a extenderse de forma seria, por lo que nos vemos obligados a seguir de forma diaria el riesgo de quiebra de todas las entidades financieras a nivel mundial para evitar sustos, y avisar de la quiebra inminente que se puede producir.