La Comisión Europea confirmó hoy la amplitud de la desaceleración económica en la zona euro, con un crecimiento del 1,7% del PIB (una décima menos de lo previsto inicialmente) durante este año, que se extenderá también durante buena parte del año próximo, cuando se alcanzará un 1,5%. Por su parte, la economía de los Veintisiete crecerá este año el 2% -la misma tasa avanzada en febrero- y el 1,8% el próximo. Estas cifras suponen una desaceleración significativa, de ocho décimas en ambos casos, respecto al crecimiento registrado en 2007.
Este panorama esbozado en las previsiones económicas de primavera de la CE es consecuencia de las turbulencias financieras, la desaceleración en EEUU y la subida de las materias primas. El comisario europeo de Asuntos Económicos y Monetarios, Joaquín Almunia, dijo hoy en conferencia de prensa que prevé que la economía en la UE mostrará plenos signos de recuperación en 2009, pero advirtió de que, a corto plazo, "la inflación es el mayor problema que tenemos que afrontar". La CE prevé que la inflación alcance en 2008 el 3,2% en la eurozona y el 3,6% en el conjunto de la Unión, aunque bajaría al 2,2 y 2,4%, respectivamente, en 2009. En cualquier caso, el Ejecutivo de la UE insiste en que la economía europea está sorteando la crisis con relativa comodidad gracias a sus sólidos cimientos, y destaca que creará tres millones de empleos entre 2008 y 2009. "Vamos a continuar creciendo y creando empleo", recalcó Almunia. Los cálculos de la CE se realizan sobre la base de que el crudo tendrá un precio de 101,8 dólares por barril, para lo que se basa en los contratos de futuros, si bien el Brent se cotiza hoy a algo más de 117 dólares en Londres. El informe recordó que, si bien el cálculo del precio del crudo empleado en las previsiones ha subido un 28% en dólares desde otoño pasado, la caída del dólar frente al euro ha mitigado esa cifra a un 13% en euros. Dentro de las grandes economías, España será, según Bruselas, la que sufra el mayor ajuste, pues su crecimiento pasará del 3,8% en 2007 al 2,2% (tras un recorte de cinco décimas de la última previsión). La economía italiana también se desacelerará significativamente, del 1,5 al 0,5%, mientras que la del Reino Unido se moderará del 3 al 1,7%. El PIB alemán aumentará el 1,8% (desde el 2,5% en 2007) y el francés avanzará el 1,6% (desde el 1,9% anterior). La CE recalca su preocupación por el repunte de la inflación, que atribuye al encarecimiento del crudo y los alimentos, pero augura una moderación significativa el año próximo, cuando el IPC Armonizado bajará al 2,2% en la eurozona y al 2,4% en la UE. Respecto a la crisis financiera, la Comisión asume que la incertidumbre sobre el alcance y el tamaño de las pérdidas se mantendrá hasta final de año y se irá desvaneciendo progresivamente durante los primeros meses de 2009. La desaceleración en Europa se hará notar, según las expectativas de Bruselas, en la inversión -que se irá debilitando por el enfriamiento inmobiliario- y el consumo privado, que reflejará el menor dinamismo del empleo y de los salarios y la pérdida de confianza. A pesar del menor aumento del empleo -que pasará de crecer el 1,6 al 0,9% en la eurozona y del 1,7 al 0,8% en la UE-, la tasa de paro continuará reduciéndose, hasta el 7,2% de la población activa en los países de la moneda única y el 6,8% en los Veintisiete. Para 2009, la CE espera cierta estabilización del desempleo, que se situaría en el 7,3% en la zona euro y el 6,8% en la Unión. La CE pide a los países que mantengan la disciplina fiscal, pero augura cierto aumento del déficit público este año, hasta el 1% del PIB de media en el área del euro y el 1,2% en la UE, por la menor actividad y los recortes fiscales en algunos países. Almunia recordó que este año, por primera vez, ningún país de la zona euro estará por encima del objetivo de que el déficit público no llegue al 3% del PIB. Sin embargo, la CE prevé que el déficit de Francia alcance en 2009 el 3% del PIB, el país con una situación presupuestaria "más preocupante de la zona euro" según Almunia, por lo que advirtió a las autoridades de París de que Bruselas puede emplear los instrumentos previstos corregir el déficit excesivo. Bruselas incide en que estas previsiones están sujetas a riesgos, vinculados al ajuste en los mercados financieros y su efecto en la economía real, pero también a la inflación.