El primer ministro británico, Gordon Brown, mostró hoy su apoyo a la reforma del sistema comunitario de supervisión financiera, pero recalcó que no aceptará ceder a autoridades supranacionales la potestad de decidir sobre las responsabilidades presupuestarias en caso de problemas en una entidad. En declaraciones a los periodistas antes de reunirse con el resto de líderes de los Veintisiete, Brown insistió en la necesidad de establecer un nuevo marco de vigilancia del sector financiero, tanto en la UE como en el mundo, para evitar que se repitan en el futuro los errores que desencadenaron la actual crisis. Según el primer ministro británico, en línea con los compromisos adquiridos por las potencias del G20, los Veintisiete deben mejorar los mecanismos de detección de amenazas a la estabilidad financiera, aumentar la cooperación entre países en materia de supervisión y garantizar que los estándares y reglas comunes se aplican de manera efectiva.