Hasta 2007, Europa parecía haber batido a Silicon Valley en lo que respecta a tecnología móvil.

El empresa Nokia, con sede en Finlandia, era el mayor fabricante a nivel mundial y una de las compañías que presentaban mayores beneficios. Pero todo cambió cuando Apple incorporó su iPhone en 2007, el primer smartphone que mereció ese nombre. Hoy en día, Nokia aún fabrica un tercio de todos los móviles, pero Apple se ha hecho ya con la mitad de los beneficios que se producen, a pesar de tan sólo contar con una pequeña cuota del mercado del 4%.

Los analistas dudan de que este hueco sea sostenible: los competidores seguirán la estrategia de Apple y reducirán su margen de beneficios actual. Aún más, los fabricantes chinos, que tan rápido han crecido durante los últimos meses, sobre todo Huawei y ZTE, pronto aparecerán en las estadísticas de los grandes fabricantes.

En el caso de Nokia, apenas existe algún dato esperanzador. Algunos aseguran que podría recuperar parte de la fortaleza perdida. Otros, ya predicen que su cotización de mercado se hundirá tanto como sus beneficios.

Fuente: The Economist