Almirall anunció ayer a cierre de mercado que el Consejo de ADministración ha aprobado el nombramiento de Peter Guenter como Consejero Delegado dela compañía. Un cargo que será efectivo a partir del 1 de octubre y en el que sustituirá a Eduardo Sanchiz. Un nombramiento que llega en una compañía que se encuentra en medio de una crisis en Estados Unidos y en plena tendencia  bajista del valor en bolsa. 

Guenter ha pasado más de la mitad de su carrera vinculado a Sanofi, de hecho su último cargo fue el de vicepresidente ejecutivo de diabetes y cardiovascular. 

Aunque desde el primer momento el laboratorio desvinculó la salida de Sanchiz de la crisis que experimenta la compañía en EEUU, de hecho, fue el propio ejecutivo el que comunicó a la compañía su intención de dejar el cargo para dedicar más tiempo a su familia, lo cierto es que coincide en el tiempo con la reestructuracion por completo de la cúpula de Aqua Pharmaceuticals, su filial en Estados Unidos. La semana pasada se destituyó al expresidente de la filial, ted White, y la llegada de Ron Menezes. Además, Aqua también reforzó sus principales puestos ejecutivos a comienzos de año, justo cuando se detectaron problemas en el mercado americano. 

La crisis de Aqua, que respresenta en torno a un 30% del negocio global, es un problema serio para Almirall que, en solo dos meses, ha perdido más de un 40% de su valor en bolsa. Su capitalización en bolsa actual ronda los 1.400 millones. 

Los indicadores técnicos del valor le dan una puntuación de 2 sobre 10 y muestran una compañía bajista a medio y  largo plazo. Su momento y volatilidad son negativos mientras que el volumen podría ser lo único que, a corto plazo, pueda derivar en un rebote de la acción.  Desde los altos del mes de mayo, en los 16,63 euro, y a la postre máximos anuales, la compañía ha corregido más de un 8%. A corto plazo, es necesario que la compañía cierre el hueco que dejó el pasado mes de julio, entre 12,23- 13 euros, para poder asistir a una mejora de su escenario técnico.  (Ver: Almirall: divergencias respaldan rebote a corto plazo)

 

 

Sus problemas comenzaron a comienzos de julio, cuando Almirall comunicó una revisión a la baja de sus previsiones financieras. La compañía esperaba una caída mínima de ingresos del 10% y del 33% del Ebitda. El descalabro se deriva de un cambio de tendencia de los inventarios de los distribuidores, un fraude en el uso del programa de descuentos a pacientes y el lanzamiento de un genérico que compite directamente con su fármaco Acticlate. Unos factores que pesaron sobre las cuentas de la farmacéutica que cerró junio con una reducción del 11% en sus ventas - hasta los 378,9 millones - con una caída del 65% en su Ebitda.