
La guerra en Oriente Próximo no supone una excepción en el comportamiento del S&P 500.Según datos recopilados por Deutsche Bank, el índice cae bruscamente tras el inicio de cada conflicto geopolítico, para ir recuperándose paulatinamente a las pocas semanas.

Si bien es cierto que la caída del S&P 500 ha sido más abrupta que la media, el índice se sitúa también ahora por encima de las cifras recogidas.
Eso sí, la guerra pasa factura. El mercado y la confianza de los consumidores nunca habían estado tan desconectados. El índice de confianza del consumidor de la Universidad de Míchigan se encuentra en su nivel más bajo de la historia, mientras que el S&P 500 está cerca de su máximo histórico.

La brecha actual entre ambos es la mayor jamás registrada, con la confianza de los consumidores en niveles que antes solo se asociaban a profundas recesiones.
Lo que está claro es que si la bolsa quiere abonarse a las alzas, necesitará a la tecnología. En comparación con las previsiones de crecimiento de los beneficios, el sector tecnológico cotiza con un fuerte descuento, según Société Générale.

Y es que, según Goldman Sachs, el peso de las empresas de inteligencia artificial en el S&P 500 ronda el 45%.


