
La guerra en Oriente Próximo no supone una excepción en el comportamiento del S&P 500. Según los datos que recoge Deutsche Bank, el índice cae con fuerza en el inicio de cada conflicto geopolítico, para ir recuperándose progresivamente las siguiente semanas.

Aunque es cierto que la caída del índice ha sido más brusca que la media, el S&P 500 se sitúa ahora por encima de las cifras recopiladas.
Y todo esto depende, en gran parte, de los inversores particulares, que están volviendo en masa al mercado estadounidense. A inicios de esta semana, los pequeños inversores compraron el mayor volumen de acciones individuales desde el 6 de abril, según Vanda Research.

Las compras de los inversores particulares habían caído drásticamente desde finales de febrero, y los flujos se tornaron negativos brevemente a mediados de abril antes de repuntar.
Además, las acciones preferidas por los minoristas están superando a las favoritas de los fondos de inversión en 11 puntos porcentuales en el mes de abril. Esto sitúa a los inversores particulares camino de registrar su mejor mes en términos relativos desde noviembre de 2020, tras cinco meses consecutivos de rendimiento relativo inferior.

Habrá que estar también atentos a la temporada de resultados que ya ha comenzado en Wall Street, con un ojo puesto, como no podría ser de otra forma, en las grandes tecnológicas.
Según FactSet, se espera que los 7 Magníficos, excluyendo a NVIDIA, registren un crecimiento de los beneficios inferior al de las otras 493 empresas del S&P 500, tanto en el primer trimestre como en todo 2026.


