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Filosofía de inversión de Metavalor Dividendo y diferencias del fondo frente a otros productos de renta variable global centrados en dividendos
Metavalor Dividendo nace de una idea muy sencilla: invertir en empresas con una elevada capacidad de remuneración al accionista. Para ello, nos apoyamos principalmente en el análisis fundamental, que es la estrategia que seguimos en todos los fondos de nuestra gestora. Esto no significa que invirtamos únicamente en compañías con una alta rentabilidad por dividendo, sino que nos gusta analizar las empresas en profundidad, comprobar que cuentan con un negocio sólido, balances saneados y, sobre todo, un equipo directivo disciplinado que asigne el capital de forma eficiente.
Lo que nos diferencia de otros productos centrados en dividendos es, precisamente, que no seguimos un enfoque mecánico basado en seleccionar compañías con rentabilidades por dividendo elevadas e invertir directamente en ellas. En nuestro caso, realizamos un análisis fundamental acompañado de una gestión activa y una cuidadosa selección de valores. Analizamos cada compañía de forma individual, valorando tanto el dividendo actual como su capacidad para hacerlo crecer en el futuro. Además, buscamos negocios rentables que puedan representar una oportunidad atractiva para el inversor.
Cuando seleccionan compañías, ¿qué pesa más: una alta rentabilidad por dividendo actual o la capacidad de mantener y hacer crecer ese dividendo en el tiempo?
Sin duda, pesa más que el dividendo sea sostenible. Una alta rentabilidad por dividendo puede ser algo puntual, derivado, por ejemplo, de una corrección de mercado que esté anticipando un deterioro del negocio. En esos casos, cuando la empresa intenta sostener el dividendo recurriendo a deuda o debilitando su balance, deja de ser una oportunidad para convertirse en una señal de alerta. Lo que nos interesa es analizar de dónde procede el dinero que se va a repartir: que provenga de beneficios recurrentes, del flujo de caja libre o, en definitiva, del negocio operativo de la compañía. De hecho, en muchas ocasiones preferimos invertir en empresas con una rentabilidad por dividendo más baja, pero que creemos que podrán mantener e incluso incrementar en el tiempo, antes que en acciones que ofrecen un 7% u 8% de forma puntual, pero sin capacidad real para sostenerlo. También contamos en cartera con empresas que han comenzado a repartir dividendo recientemente, pero que disponen de un plan definido para hacerlo crecer. Al final, el dividendo debe ser la consecuencia de un negocio estable y de la generación de valor para el accionista, no una carga financiera para la compañía.
¿Cómo evitan las “trampas de dividendo”, es decir, empresas con dividendos elevados pero poco sostenibles?
Intentamos no dejarnos llevar únicamente por rentabilidades por dividendo elevadas, ya que pueden responder a situaciones muy distintas. Por un lado, pueden reflejar una oportunidad interesante; por otro, pueden ser una señal de que el negocio se está deteriorando, está perdiendo beneficios, reduciendo márgenes o asumiendo un nivel de endeudamiento excesivo. Por ello, lo más importante para nosotros es analizar de dónde procede la cobertura del dividendo. Solo invertimos en empresas que cuentan con beneficios recurrentes y flujo de caja libre suficientes para destinar al pago del dividendo de forma sostenible.
El fondo ha aumentado el peso en Europa y España y ha reducido exposición a Estados Unidos. ¿A qué responde este posicionamiento: valoración, visión macro o selección de compañías?
Esa fue la estrategia que seguimos durante el año pasado. Buscábamos evitar el riesgo divisa derivado de la depreciación del dólar frente al euro y, debido a las limitaciones de nuestros folletos de inversión, no podíamos cubrir esa exposición mediante derivados. A finales del año pasado modificamos los folletos y habilitamos esta posibilidad, tanto en Metavalor Dividendo como en el resto de los fondos de la gestora. Precisamente por ello, ahora estamos buscando oportunidades en Estados Unidos, especialmente en el sector tecnológico y, más concretamente, en compañías de software, que creemos que se han visto más castigadas por las cuestiones relacionadas con la inteligencia artificial. Contamos con una visión macroeconómica, pero lo que más peso tiene a la hora de seleccionar valores es el análisis fundamental que realizamos compañía por compañía.
¿Qué sectores y compañías representan mejor hoy las oportunidades que encuentran en la cartera, y qué papel cumplen valores como Iberdrola, BBVA, Engie, Merlin o Coca-Cola?
Actualmente, la cartera del fondo se concentra principalmente en tres sectores: financiero, utilities y consumo básico. El sector financiero ha sido uno de los grandes beneficiados por el periodo de tipos de interés elevados. Además, la mayoría de las entidades han sabido adaptarse al actual entorno de bajadas de tipos mediante una mayor diversificación hacia negocios de comisiones, seguros y otros servicios relacionados con la actividad bancaria. Históricamente, también ha sido un sector con una remuneración al accionista muy atractiva, tanto a través de dividendos como de programas de recompra de acciones. En este ámbito, contamos con posiciones como BBVA o Poste Italiane, que combinan una buena rentabilidad por dividendo —aunque, como hemos comentado, no es el factor principal— con una sólida capacidad de generación de capital y una política de remuneración al accionista muy disciplinada.
Por su parte, las utilities aportan visibilidad y recurrencia, además de ofrecer exposición a tendencias estructurales muy interesantes, como la electrificación, el desarrollo de redes, las energías renovables o la creciente necesidad de inversión en infraestructuras energéticas. En este sector tenemos compañías como Iberdrola y Engie, que complementan muy bien tanto al sector financiero como al de consumo básico gracias a la recurrencia de sus dividendos y a la visibilidad de negocios que consideramos muy estables, algo especialmente relevante para los inversores centrados en estrategias de dividendos.
Por último, en el sector de consumo básico buscamos estabilidad, ya que estas compañías comercializan productos con una demanda recurrente. Un ejemplo claro es Coca-Cola, actualmente la principal posición del fondo. Se trata de una marca global ampliamente reconocida, con una elevada capacidad de fijación de precios y un historial muy prolongado de pago de dividendos.
En conjunto, estos tres sectores se complementan de forma equilibrada: el financiero aporta rentabilidad y capacidad de remuneración al accionista; las utilities ofrecen visibilidad y estabilidad; y el consumo básico añade resiliencia y un importante componente defensivo.
¿Cuáles son los principales catalizadores de rentabilidad para el fondo y qué riesgos vigilan más de cerca?
Desde Metagestión llevamos varios meses esperando una corrección de mercado que, por el momento, no se ha producido. Por ello, mantenemos en el fondo un sesgo algo más defensivo, apoyado en compañías que ofrecen valoraciones atractivas y que, potencialmente, podrían verse beneficiadas si finalmente se materializa esa corrección que esperamos. En este contexto, seguimos priorizando negocios sólidos y bien posicionados, con el objetivo de preservar la capacidad de generación de rentabilidad del fondo incluso en un entorno de mayor volatilidad.