Opina Larry Summers, ex secretario del Tesoro de Estados Unidos y profesor de la Universidad Charles W. Eliot, que “muy de vez en cuando, un gran tomo académico domina por un tiempo el debate político” y se cuela en las listas de libros más vendidos. Es el caso del Capital in the Twenty-First Century del ya conocido como “nuevo Karl Marx”, el economista francés, Thomas Piketty. Al igual que el libro de Paul Kennedy The Rise and The Fall of the Great Powers, que vio la luz al final de la Administración Reagan, “tensó los nervios argumentado el caso contra la extralimitación imperial a través de una extensa revisión de la historia europea, el tratamiento de Piketty de la desigualdad se adapta perfectamente a su momento”.

En este sentido, el también director del Consejo de Economía Nacional del presidente Obama señala que “como Kennedy hace una generación, Piketty se ha convertido en una estrella del rock del mundo intelectual y político. Su libro fue durante un tiempo best seller en Amazon. Cada experto ha expresado su punto de vista sobre sus argumentaciones, casi siempre tremendamente favorable si ese experto es progresista y muy crítico si es conservador”. Considera que su obra “parece ser dibujada una docena de veces por cada vez que es leída. Esto no debería sorprendernos. Sobre todo en un momento en el que la política parece definida por una clase media hosca y un presidente que ha hecho de la desigualdad su problema económico central”.

Así, Summers se pregunta “¿cómo podría un libro que documenta la concentración generalizada y creciente de la riqueza y los ingresos entre el 1,1% de la población y el 0,01% de los hogares no atraer mucha atención? Especialmente cuando irradia erudición en cada una de sus 700 páginas, repletas de referencias literarias, y que se ha propuesto hacer sencillas de entender las leyes del capitalismo que sugieren que la tendencia hacia una mayor concentración es inherente al sistema de mercado y que esto persistirá mientras no se tomen medidas rádicales en la política fiscal. Para el ex Secretario del Tesoro el timing de Piketty “puede ser impecable y de fácil compresión, aunque su acento es un poco exótico y perfectamente adaptado a los medios de comunicación de hoy en día, pero no nos engañemos su obra merece toda la atención que está recibiendo”.

No obstante, esto no quiere decir, “que todas sus conclusiones pondrán en pie a la crítica académica de sus colegas economistas en el corto plazo o que pruebe la historia en el largo. Tampoco sugiere que sus recomendaciones sobre política son realistas o estén cerca de completar un menú para hacer frente a la desigualdad”. Entre sus puntos fuertes, Summers destaca que “encarna todas las virtudes que a todos nos gustaría ver, pero pocas veces encontramos en el trabajo de los economistas académicos”, y es que, afirma, la obra está fundamentada en una investigación empírica minuciosa. Tras décadas de “minería” en grandes cantidades de datos, Piketty, en colaboración con otros, ha dejado claro que la proporción de ingresos y riqueza que va a los que están más arriba ha subido con fuerza durante la última generación, marcando un retorno a la tendencia que había prevalecido antes de la Primera Guerra Mundial. “Incluso si ninguna de sus teorías se sostiene, el establecimiento esto último ha transformado el discurso político y es una contribución merecedora del Nobel”, concluye.

S.C.