Los principales índices de la bolsa de Nueva York suben en la apertura de una sesión en la que la atención sigue puesta en la aprobación de la reforma fiscal. Se espera que el presidente Trump dé su visto bueno el viernes 22 a una reforma que incluye puntos como la reducción del impuesto de sociedades desde el 35% al 21%.

Apertura con ganancias en Wall Street tras los descensos de la sesión anterior, ante las preocupaciones de los efectos que puede tener la reforma tributaria y el descenso de las compañías tecnológicas, liderados por Apple.

Ayer, el Senado de Estados Unidos aprobó de madrugada la bajada masiva de impuestos promovida por el presidente, Donald Trump, que está dirigida fundamentalmente a las grandes rentas y a las empresas. La reforma fiscal quedó aprobada con 51 votos a favor (todos republicanos) y 48 en contra, todos los demócratas.

Aunque el plan de los republicanos era que el Congreso aprobase este martes el proyecto, el voto que emitió la Cámara de Representantes quedó invalidado por tecnicismos y deberá repetirse. El resultado del voto invalidado en la Cámara Baja fue de 227 a favor (todos republicanos) y 203 en contra (los demócratas y 12 votos conservadores). Los conservadores habían diseñado una ley, que incluía tres provisiones que violan la Regla Byrd de conciliación en el Senado. Según la misma, es inaceptable cualquier disposición que no contenga ningún cambio en los dispendios o ingresos públicos, aumente el déficit más allá de la "ventana del presupuesto" o haga cambios en la Seguridad Social.

“La que podría ser la última votación sobre la reforma fiscal americana tendrá lugar hoy en el Congreso, así que Wall Street podría celebrarlo con un pequeño rebote. Ya solo queda que firme Trump, seguramente el viernes. Eso dejará más tranquilas las bolsas, que dirigirán su mirada ya hacia 2018 definitivamente”, explican desde Bankinter.

Así, se espera que el presidente Trump dé su visto bueno el viernes 22 a una reforma que incluye puntos como la reducción del impuesto de sociedades desde el 35% al 21%, ligera bajada del tipo marginal de la renta máxima del 39,7% al 37%, reducción de deducciones por la compra de vivienda a 750.000 dólares, y una bajada en el impuesto de repatriación del 30% al 14,5%. “Estos factores se espera que tenga un impacto positivo en BPAs próximo al 9%, con una reducción de los ingresos fiscales de 1,5 bln usd durante los próximos 10 años, esperando que se incremente el crecimiento económico para neutralizar el incremento del déficit. Los sectores más beneficiados serán petróleo, banca y aerolíneas principalmente”, apuntan los analistas de Renta 4.

Las expectativas sobre la reforma fiscal han impulsado el rally del mercado norteamericano, con una subida del 20% en lo que va de año del S&P 500, la mayor subida desde 2013.

Fuera de la reforma fiscal, hoy se conocerá en EEUU las ventas de viviendas de segunda manos.

Con todo, en la apertura de Wall Street, el Dow Jones sube un 0,34%, el S&P 500, un 0,36%; y el Nasdaq, un 0,37%.

Con el índice industrial en los 24,838,09 puntos, las ganancias las lidera JP Morgan, que sube un 1,06%, por delante de Intel y de Goldman Sachs, que avanzan un 0,97% y un 0,62%, respectivamente.

En el arranque de la jornada solo registran descensos 3M, del 0,16%, y Microsoft, del 0,13%.

Por otro lado, FedEx sube un 3,37%, después de publicar sus resultados y mejorar sus previsiones para 2018, al beneficiarse de la futura reforma fiscal. Asimismo, Micron sube un 5,57% tras presentar unos sólidos resultados, que alivian las preocupaciones de que el boom de la demanda de chips había llegado a su punto máximo. La subida se extiende a otros fabricantes de chips, como Applied Materials y LAM Researchs, que avanzan un 1,89% y un 2,49%, respectivamente.

Red Hat, que acumula  una caída del 85% en el año, cae un 3,97%  tras presentar sus resultados, que incluyen una mejora estimación de ventas para el cuarto trimestre fiscal.

En la apertura de Wall Street, el euro mantiene el cambio en los 1,184 dólares.

Avanzan los precios del petróleo, con el Brent subiendo un 0,53%, hasta los 64,08 dólares, al tiempo que el West Texas sube un 0,50%, hasta los 57,85 dólares por barril.