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El interés es máximo en Wall Street ante la mayor salida a bolsa de la historia que supera a la de la petrolera saudí Aramco. Tras la experiencia con Tesla, Elon Musk saca al mercado SpaceX que engloba dos negocios del magnate estadounidense: la firma aeroespacial Starlink y la de Inteligencia Artificial (IA), llamada Grok. La primera rentable, y la segunda acumulando pérdidas. Eso sí, los numerosos seguidores de Elon Musk en los mercados y los fondos cotizados (ETF) que replican el Nasdaq se espera que den sustento a la acción obligados a comprar 20.000 millones en acciones, al menos en los primeros días de cotización, así como los minoristas. SpaceX ofrece doble exposición a los mercados espacial y de inteligencia artificial, un mercado direccionable estimado en 28,5 billones de dólares, centros de datos en el espacio para 2028, una colonia en Marte, etcétera.
El Nasdaq ha reducido el periodo de espera para entrar en el índice de tres meses a quince días para cualquier empresa que debute entre las cuarenta mayores por capitalización y ha eliminado el requisito mínimo de acciones en circulación (free float). Además, la ponderación inicial pasa a ser calculada sobre hasta tres veces el free float real para evitar que el peso inicial sea irrelevante.
“Una buena noticia es que la OPV ha obligado a SpaceX a publicar información hasta ahora opaca. Por ejemplo, hemos aprendido que Starlink (la red de satélites lanzados por SpaceX, que da cobertura en todo el mundo) generó 11.400 millones de dólares en 2025, con un crecimiento interanual del 50%, y márgenes del 45%. Su número de suscriptores se duplicó los últimos 12 meses, pero el ingreso medio por usuario cayó un 23% porque se están expandiendo hacia mercados donde no pueden cobrar lo mismo. Dentro de SpaceX está también xAI que cerró 2025 con pérdidas de 4.900 millones de dólares y sólo el primer trimestre de este año añadió otros 4.280 millones”, explica Ignacio Dolz de Espejo, director de soluciones de inversión en Mutuactivos
Incertidumbre es el término que utiliza Anthony Toupin, analista sénior en Edmond de Rothschild, para la OPV que se avecina. “Se espera que la OPV genere un fuerte interés entre los inversores, especialmente los minoristas, dado que la compañía ha anunciado que el 30% de la asignación se reservará para ellos, frente a un promedio del 10% en las OPVs”.
El analista destaca varios factores de riesgo que deben ser vigilados de cerca. La valoración de la compañía es históricamente elevada, con un ratio EV/ventas de 107 veces esperado en la OPV, frente a 4 veces para la media del S&P 500 (y 30 veces de media durante las OPVs de la burbuja puntocom en 1999). Esto implica que SpaceX deberá lograr un crecimiento de ingresos de al menos el 40% durante los próximos 10 años para justificar una valoración tan exigente, en un contexto en el que su crecimiento ya ha comenzado a desacelerarse. Y añade: “demás, el free float es particularmente reducido, en torno al 4%–5% del total (frente al 80%–90% habitual en las 7 Magnificas), mientras que su CEO, Elon Musk, controlará hasta el 84% de los derechos de voto, lo que evidencia una elevada concentración del poder de decisión, un mayor riesgo de gobernanza y una liquidez limitada de las acciones en circulación”, concluye.
La prima de Elon Musk
Javier Cabrera, analista de XTB, destaca el importe de esta gigantesca operación, aunque matiza sobre sus actividades empresariales: “el negocio de conectividad es posiblemente el que mejor acogida tiene entre los inversores, mientras que el de espacio también encaja con la narrativa del mercado. Sin embargo, a pesar del gran auge de la IA, las pérdidas mil millonarias y las altas necesidades de capex ponen el foco en dicho segmento. Aunque tan solo representa el 17,4% de los ingresos, absorbe más del 76% del capex de la compañía y con respecto al primer trimestre del 2025 se multiplicó por 3 veces”, explica.
El analista de XTB no solo valora los números. “sabemos que el mercado está encantado de pagar lo que nosotros llamamos la prima Musk, que no es más que la prima que paga el mercado simplemente porque Elon Musk está en el proyecto. Llevamos años viéndolo con Tesla y también lo veremos con SpaceX. Su capacidad innovadora y su visión de futuro contagian a empleados e inversores, lo que le da la capacidad para convencer al mercado de la mayoría de sus proyectos. En definitiva, Musk tiene la capacidad de que el inversor no se guíe por los números, sino por la narrativa”, conlcluye.
Christophe Pouchoy y Alicia Daurignac, gestores del Echiquier Space de La Financière de l’Échiquier (LFDE), señalan que el espacio se perfila ya como una “infraestructura esencial para la economía”, en un momento en el que el ecosistema espacial registra un crecimiento anual exponencial, impulsado por la exploración espacial, el abaratamiento de los costes de acceso al espacio y el creciente papel de los actores privados. En este contexto, Pouchoy y Daurignac destacan que el debut bursátil de SpaceX debería “estimular el interés de los inversores por esta temática” y aumentar los flujos hacia empresas espaciales en rápido auge. Entre las compañías ya cotizadas, ponen el foco en Intuitive Machines, Firefly Aerospace y MDA Space.
Renos Savvides, director general y responsable de mercados de capitales de renta variable en Neuberger también apunta al tirón de Musk para que la operación sea un éxito “Musk ha generado enormes beneficios con Tesla. Por ello, cuenta con un gran número de seguidores entre los inversores particulares, y la gente se inclina más por participar que por no hacerlo”, ya que nadie quiere perderse este acontecimiento.
“Podría haber un bache temporal en índices como el Nasdaq 100, ya que algunos inversores rotarán desde ciertos valores para hacer espacio a SpaceX, como ha ocurrido en el pasado. Suele ser algo muy temporal. Un ejemplo fue la OPV de Facebook: hubo cierta corrección, pero estos episodios suelen durar poco. Son 50.000 millones de dólares en acciones que llegan al mercado de una sola vez. Es, con diferencia, la mayor cantidad de acciones de una OPV jamás emitida. Mi expectativa es que habrá cierta volatilidad ese día para hacer hueco a SpaceX. Me sorprendería que fuese un día de bajo volumen; creo que será exactamente lo contrario”, indica.
Alquilar centros de datos
“Starlink disfruta de un monopolio funcional. Es probable que la industria evolucione hacia un duopolio una vez que Amazon despliegue su servicio competidor de satélites en órbita terrestre baja (LEO), y los duopolios suelen ser muy lucrativos para ambas partes, de manera similar a como Google, Meta y Alphabet dominan el espacio publicitario con mayores márgenes”, explica Valtteri Ahti, estratega jefe de la gestora nórdica Evli. El experto destaca la solución que Musk ha buscado a los malos resultados de su IA. La solución de Musk ha sido arrendar el clúster del centro de datos Colossus 1 a la empresa rival de IA Anthropic que paga a SpaceX 15.000 millones de dólares anuales por arrendar el centro de datos de 300 megavatios, lo que subraya el enorme valor de la infraestructura de IA.
SpaceX también posee el clúster de centro de datos Colossus 2, más grande, de 700 megavatios, equipado con aceleradores Nvidia Blackwell de nueva generación. “Un cálculo sencillo sugiere que este centro podría alcanzar aproximadamente 35.000 millones de dólares anuales en alquiler si se arrendara”, explica. Y añade: “al arrendar sus centros de datos, los ingresos de SpaceX pasarían de 18.700 millones a 65.500 millones de dólares, y los márgenes operativos podrían igualar a los de gigantes tecnológicos ligeros en activos como Visa.
SpaceX es la encarnación de la visión de Musk. Eso puede abarcar: una colonia en Marte, centros de datos en el espacio y, quizá, una fusión con Tesla. Lo que es seguro es que las visiones de Musk cambiarán, avanzarán y retrocederán por el camino. Muy al estilo de la buena ciencia ficción. Invertir en SpaceX significa invertir en Musk. Para bien o para mal.

