
El dato de IPC de Estados Unidos referido a enero del 2,4% echa por tierra las malas previsiones de los oráculos económicos que esperaban un fuerte crecimiento de los precios tras la imposición de aranceles del presidente de Estados Unidos, Donald Trump. En cuanto a la subyacente (excluye alimentos y energía), cayó 1 décima hasta el 2,5%, mínimo desde marzo de 2021.
Isabela Lara White, economista en el Departamento de Economías y Mercados Internacionales de Caixabank explica en un reciente artículo que “la caída de la inflación de bienes es una señal alentadora y sugiere que el impacto directo de los aranceles podría haber alcanzado ya su punto máximo (aunque están por ver los efectos de segunda ronda vía bienes intermedios y de capital). De hecho, en términos intermensuales y desestacionalizados, los precios de los bienes se mantuvieron sin cambios, al igual que en diciembre. Y algunas categorías más expuestas, como textil y ropa, no registraron aceleración“.
Además, como explica el matemático y experto financiero Juan Ignacio Crespo, los temores a una desaceleración económica global o a una reducción del comercio mundial tampoco se han cumplido. “O no, al menos, por ahora: el último dato disponible de comercio global fue de un crecimiento anual de 5,11% (el segundo mejor desde septiembre de 2022) y la economía global crece a un ritmo de 3,3%”, explica.
Y añade: “de momento, desde su segunda elección como presidente y hasta ahora, no se ha producido nada en términos económicos y financieros digno de mención. Acaso, el crac del precio del oro y de la plata, que será mencionado en el futuro como algo importantísimo, si ha supuesto el inicio de una tendencia secular de caída de precios, (acompañado después por una bajada importante de las Bolsas, como en 1980-1982, lo que está aún por ver) y, si no, no”, indica el experto.
Unas voces de mal agüero que también hacían referencia a posibles caídas en los mercados bursátiles, influidos por la política arancelaria. Pero en la renta variable el comportamiento de los mercados, en su conjunto ha sido positivo en este periodo. “El índice más potencialmente conflictivo (Nasdaq 100 ó Nasdaq Composite, como se prefiera) está sorteando el período inestable que augurábamos para entre septiembre y febrero con un movimiento lateral, inquietante, pero sin grandes sobresaltos” asegura Crespo. El índice MSCI World que recoge el comportamiento del conjunto de bolsas, ofrece una rentabilidad en los últimos doce meses del 16,31% que aleja, de momento, el fantasma de unos mercados acogotados por las polémicas decisiones económicas del mandatario estadounidense.
También el buen dato de inflación hace augurar una bajada de tipos de interés por parte de la Reserva Federal. Isabela Lara White considera que “es posible que el dato de enero no sea suficiente para impulsar a la Reserva Federal a bajar los tipos en la próxima reunión de marzo. En primer lugar, porque la aceleración de la variación intermensual de la inflación núcleo demuestra que las presiones inflacionistas de fondo no se han disipado por completo. Y también porque los datos del mercado laboral de finales de 2025 e inicio de 2026, que no muestran un deterioro mayor de las condiciones del empleo, quitan presión a la Fed respecto a relajar la política monetaria, permitiéndole esperar ver más progreso en la inflación antes de mover ficha”, concluye.
En el crecimiento, el cuarto trimestre del pasado año no fue tan bueno con solo un 0,4%. El producto interior bruto (PIB) creció un 2,2% durante el año pasado pese a la errática política arancelaria de Donald Trump. Seis décimas menos que en 2024, el último año de Joe Biden al frente del país.

