Con la incertidumbre generada por los aranceles, la desaceleración económica y las expectativas sobre los tipos de interés, ¿qué errores está cometiendo ahora mismo el inversor conservador y cómo debería posicionarse de cara al segundo semestre del año?

Es una pregunta que nos lleva muchas horas de reflexión a los asesores, porque es cierto que los inversores más conservadores tienden a ser los más miedosos. En este tipo de situaciones, la tendencia es apresurarse a tomar decisiones y no ser capaces de analizar el contexto, sentarse y ver bien qué posiciones tienen y cómo están estructuradas. 

Hay que tener la capacidad de analizar bien lo que está sucediendo, ver si hay fórmulas para aprovecharse o adecuar sus carteras al momento de oportunidad que siempre hay frente a crisis o incertidumbre de mercado. Quizás hay que hacer las cosas de forma más pausada y dejarse asesorar. Ahí entra nuestro papel; creo que es importante en estos momentos, para aquellos inversores más miedosos, ayudarles a rebalancear sus carteras y duraciones. 

En este caso, hablando de expectativas de inflación, hay que interpretar esa subida de la curva de tipos. Ante una normalización del conflicto y de las expectativas, aquellas posiciones mejor situadas en duración se verán mucho más favorecidas que salir corriendo hacia el mercado monetario puro (depósitos o letras a muy corto plazo), donde creemos que se pierde coste de oportunidad.

Canarias vive un momento de fuerte dinamismo turístico e inmobiliario, pero también de presión sobre precios y vivienda. ¿Dónde veis actualmente oportunidades reales de inversión en las islas y qué riesgos os preocupan más?

El turismo es una de las mayores fuentes de ingresos aquí en Canarias. Estamos en un nivel récord en el último trienio, con datos que nunca se habían visto en la historia del turismo en las islas. Si la memoria no me falla, este año hemos superado los 18 millones de recepciones turísticas, unos 3,4 o 3,5 millones más que el año pasado. A través de nuestra clientela de inversores, vemos cómo muchos empresarios de sectores que poco tienen que ver con el turismo comienzan a diversificar hacia dicho sector. Mayoritariamente lo hacen vía rehabilitación, buscando un turismo de más calidad, o con la construcción de nuevos hoteles o apartamentos turísticos. La inversión sigue adelante, es una fuente que genera buenas rentabilidades a medio y largo plazo, y de momento no vemos riesgo en el turismo.

Por otro lado está la inversión inmobiliaria. Habría que diferenciar la inversión inmobiliaria como activo patrimonialista, que sí está funcionando, de la contracción que vemos en el acceso a la vivienda habitual. Los precios, ya inasumibles para la renta media canaria, pueden suponer una pequeña traba para la venta, pero no creemos que vaya a haber una contracción total porque sigue existiendo esa rama de inversión inmobiliaria de carácter más patrimonialista.

Estamos viendo un enorme trasvase de ahorro desde depósitos hacia fondos, renta fija y activos alternativos. ¿Crees que el inversor español sigue llegando tarde a las oportunidades por exceso de prudencia?

El inversor español siempre se ha caracterizado por ser muy conservador, muy preocupado por la preservación del capital, y su nicho de inversión histórico han sido los depósitos o el sector inmobiliario como activo refugio para el ahorro de toda la vida de cualquier familia. Eso está por antonomasia en la mentalidad del inversor español. Cierto es que, poco a poco, esa mentalidad ha ido cambiando. Cada vez hay más información, más prensa web especializada que educa financieramente, y eso nos abre una puerta a los asesores independientes. 

Nuestro papel abre puertas para que los inversores puedan acceder a otro tipo de inversiones mucho más coherentes, planificadas y que sean rentables y estables en el tiempo. Nosotros le damos muchísima importancia a la educación financiera; es parte de nuestro trabajo hacer ver a los nuevos inversores (herederos, etc.) la importancia de la planificación para no cometer el error del costumbrismo ahorrador español, basado solo en depósitos o el sector inmobiliario.

La inteligencia artificial y la digitalización están transformando sectores enteros y también el asesoramiento financiero. ¿Qué papel seguirá teniendo el asesor independiente en un mundo cada vez más automatizado?

Esta es una reflexión que sale mucho a la palestra entre colegas del sector al escuchar que la inteligencia artificial puede ser una amenaza. 

Yo creo que de momento no lo es; siempre llego a la misma conclusión. Cuando hay un momento de inestabilidad como el actual y te sientas con un cliente, el medir sin que él te lo diga su miedo o aversión al riesgo es algo que una inteligencia artificial difícilmente puede captar. La inteligencia artificial tiende a industrializar carteras y automatizarlo todo, mientras que los clientes son cada vez más exigentes, tienen mayor información y exigen "trajes a medida". Nosotros promovemos que sea así; el inversor tiene características y peculiaridades exclusivas y sus intereses no pertenecen a un grupo de inversión estandarizado. 

La inteligencia artificial sí nos va a permitir ser mucho más ágiles, tener acceso a mayor información en menor tiempo y estructurar nuestro trabajo, pero el olfato y la percepción del asesor independiente serán fundamentales para enfocarse en los intereses y objetivos del cliente. 

Respecto al miedo a nivel global de que nos quite puestos de trabajo, la inteligencia artificial como tal no lo hará; nos podrán quitar el puesto aquellas personas que sepan utilizar la inteligencia artificial para adecuarla a sus necesidades e intereses.