Las acciones tecnológicas más valiosas pierden millones de dólares ante el miedo a un gasto excesivo y acumulado en IA

La cuestión es: ¿se está gastando demasiado en IA sin garantías claras de retorno?

Los inversores, que durante meses premiaron cada anuncio de nuevos modelos y centros de datos, ahora exigen resultados visibles en márgenes y beneficios

Microsoft y Amazon lideran las caídas

Los datos de variación anual reflejan un deterioro significativo en varias megacaps. Microsoft retrocede alrededor de un 17% en lo que va de año, lo que supone una pérdida aproximada de 613.000 millones de dólares y deja su valor en el entorno de los 2,98 billones. 

El ajuste no es menor para una empresa que había sido uno de los principales referentes del boom de la inteligencia artificial empresarial.

Amazon tampoco escapa a la presión. Sus acciones caen cerca de un 14%, borrando más de 340.000 millones de dólares y situando su capitalización en torno a los 2,13 billones. 

El anuncio de que el gasto en capital crecerá más de un 50% este ejercicio ha alimentado las dudas sobre la magnitud de las inversiones necesarias para competir en la nueva era digital.

Apple registra un descenso superior al 6% y Alphabet cede más de un 2%. Incluso NVIDIA, símbolo del auge de los chips para IA, muestra una ligera caída cercana al 2 2%, aunque mantiene una valoración que supera los 4,4 billones. Nadie está completamente a salvo del repliegue.

El mercado cuestiona el ritmo de inversión en IA

La preocupación central gira en torno al volumen de desembolsos destinados a infraestructuras, procesadores y desarrollo de modelos avanzados. Los centros de datos especializados exigen miles de millones y los ciclos de retorno son inciertos

El gasto acumulado en IA empieza a percibirse como un riesgo si la monetización no avanza al mismo ritmo.

Durante el último ciclo alcista, los inversores premiaban las ambiciones a largo plazo. Hoy reclaman visibilidad de ingresos en el corto plazo. El cambio en la psicología bursátil es evidente. 

Se ha pasado de valorar el potencial disruptivo a exigir pruebas tangibles de rentabilidad.

La variación anual muestra cómo Microsoft encabeza las caídas con un retroceso del 17%, seguida de Amazon con un 13,8%. Visa, Tencent y JPMorgan Chase también presentan descensos relevantes. 

Meta pierde cerca del 2,8% y Broadcom alrededor del 6%. El ajuste afecta especialmente a las compañías con mayores expectativas incorporadas en precio.

Rotación hacia valores más defensivos y estratégicos

Mientras parte del núcleo tecnológico pierde brillo, otras empresas avanzan con fuerza. Taiwan Semiconductor Manufacturing suma cerca de un 23% en lo que va de año, reforzando su posición hasta superar 1,5 billones de dólares en capitalización. 

Samsung Electronics destaca con un impresionante avance del 50%, una subida que contrasta con la debilidad de algunas firmas estadounidenses.

Walmart registra una subida cercana al 20% y Exxon Mobil supera el 23% ASML también brilla con un incremento aproximado del 30 por ciento. 

Estos movimientos sugieren una rotación sectorial en busca de compañías con flujos más estables o con ventajas estructurales dentro de la cadena de suministro tecnológica.

El mercado no ha dejado de creer en la inteligencia artificial, pero ha elevado el nivel de exigencia. Cada anuncio de expansión en centros de datos o adquisición masiva de chips es examinado con lupa. 

El temor no es únicamente el volumen de inversión, sino que el gasto acumulado erosione la rentabilidad si la demanda real no acompaña.