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La IA prometía transformar el mercado laboral y ya lo está haciendo, aunque no siempre de la forma esperada por los trabajadores.
El sector tecnológico ha despedido aproximadamente a 140.000 empleados en Estados Unidos en lo que va de 2026, más que cualquier otra industria.
Los datos dibujan un escenario especialmente complicado para ingenieros, responsables de producto, financieros y otros profesionales que hasta hace poco disfrutaban de algunos de los empleos más codiciados del país.
La IA aparece como el principal motivo señalado por las empresas para justificar los recortes por cuarto mes consecutivo. Aproximadamente el 23% de los anuncios de reducción de empleo realizados este año mencionan esta tecnología.
Las compañías están automatizando funciones, reorganizando sus estructuras y desviando enormes presupuestos hacia el desarrollo de nuevas capacidades relacionadas con la inteligencia artificial.
Amazon ha despedido a más de 57.000 empleados desde 2022
Amazon se ha convertido en uno de los ejemplos más visibles de esta transformación. La multinacional ha eliminado más de 57.000 puestos desde 2022, alrededor del 16% de su plantilla corporativa. Solo a finales de enero, unos 16.000 empleados se vieron afectados por una nueva ronda de despidos. Tres meses antes habían salido más de 14.000 trabajadores.
La empresa habría concentrado aproximadamente el 13% de los recortes registrados este año en la industria tecnológica. Su consejero delegado, Andy Jassy, lleva tiempo avisando internamente de que la inteligencia artificial cambiará la manera de trabajar y que las mejoras de eficiencia terminarán reduciendo el tamaño total de la plantilla corporativa.
Al mismo tiempo, Amazon intenta corregir el exceso de contrataciones realizado durante la pandemia y reducir la burocracia interna. La compañía sostiene que la IA no explica la gran mayoría de sus despidos y asegura que continúa contratando e invirtiendo en áreas consideradas estratégicas para su futuro.
Cientos de solicitudes para encontrar un nuevo empleo
Perder un puesto en una gran tecnológica ya no garantiza encontrar rápidamente otro trabajo similar. Algunos antiguos empleados de Amazon han enviado cientos de solicitudes antes de conseguir una entrevista. Las nuevas ofertas pueden acumular entre 200 y 300 candidatos poco después de publicarse.
Courtney Haeflinger, despedida de Amazon Web Services en enero, pasó meses revisando portales de empleo y esperando respuestas de los reclutadores. Finalmente logró incorporarse a AT&T, pero su experiencia refleja la saturación actual del mercado.
Dorian Smith también comprobó hasta qué punto había cambiado el sector. Después de más de diez años en Amazon, donde pasó de atención al cliente a trabajar como ingeniero de desarrollo web, consideraba la compañía una carrera para toda la vida.
Tras su despido solicitó al menos 250 empleos y únicamente recibió respuesta de cuatro empresas, todas mediante correos genéricos de rechazo.
Tener Amazon en el currículum había sido durante años una ventaja extraordinaria. El problema es que miles de profesionales despedidos por las grandes tecnológicas compiten ahora simultáneamente por los mismos puestos.
Meta, Salesforce y Cisco también recortan sus plantillas
El fenómeno no se limita a Amazon. Trabajadores procedentes de Meta, Salesforce, Cisco Systems y otras compañías están entrando en un mercado laboral con menos oportunidades y una competencia creciente.
Las propias empresas tecnológicas necesitan financiar inversiones de cientos de miles de millones de dólares en inteligencia artificial. El dinero destinado a centros de datos, capacidad informática, modelos y nuevas herramientas obliga a revisar otras partidas. Automatizar determinadas tareas y operar con equipos más pequeños se ha convertido en una prioridad.
En Amazon, la presión para utilizar inteligencia artificial se ha extendido a numerosos departamentos. Directivos realizan un seguimiento interno del uso de estas herramientas y algunos equipos incluso tienen en cuenta su adopción en las evaluaciones de rendimiento.
La compañía ha impulsado productos de IA para empresas desde AWS, incorporado nuevas funciones inteligentes en su comercio electrónico y renovado Alexa con capacidades conversacionales y agentes. La consigna interna pasa por experimentar con estas tecnologías y conseguir que equipos más competitivos puedan hacer más trabajo.
La IA también está cambiando la carrera de los ingenieros
Para algunos despedidos, la salida de las grandes tecnológicas ha supuesto una oportunidad para replantear su trayectoria profesional. Yogesh Verma, antiguo ingeniero de AWS, aceptó una ligera reducción salarial para incorporarse a una empresa de marketing especializada en inteligencia artificial.
Otros profesionales también están dispuestos a ganar menos a cambio de trabajar directamente en proyectos relacionados con esta tecnología. Chris DeSantis, antiguo director senior de producto de Amazon, considera más atractivo incorporarse a compañías situadas en la vanguardia de la IA.
El cambio es significativo. Durante años, las grandes empresas tecnológicas fueron el destino natural de ingenieros y gestores de producto que querían desarrollar los proyectos más innovadores.
Ahora, parte de ese talento mira hacia startups y compañías más pequeñas donde los ciclos de desarrollo son más rápidos.
Amazon contrata en países con menores costes laborales
La inteligencia artificial no es el único factor que está modificando el empleo tecnológico. Mientras reduce su plantilla corporativa, Amazon ha aumentado la contratación en países con menores costes laborales, como India.
Varios exempleados han descrito cómo determinados puestos pueden cubrirse fuera de Estados Unidos por una fracción del coste salarial de ciudades como Seattle. Esta deslocalización se suma a la automatización y a la necesidad de financiar las inversiones en IA.
El resultado es un mercado donde incluso profesionales con una década de experiencia en gigantes tecnológicos han desarrollado una auténtica mentalidad de supervivencia. Algunos empleados han atravesado hasta seis rondas de despidos antes de perder finalmente su puesto.
La estabilidad asociada durante años a empresas como Amazon se está desvaneciendo. Para muchos trabajadores, la prioridad ya no es entrar en una tecnológica capaz de multiplicar rápidamente su tamaño, sino encontrar un empleo que no pueda desaparecer de la noche a la mañana.

