En 2008, el prestigioso inversor Guy Spier, su amigo Mohnish Pabrai y sus familias almorzaron con el multimillonario estadounidense Warren Buffett en Nueva York y fue un encuentro que “cambió la vida” de Spier, por todo lo que aprendió. “Tanto es así que sólo un año después había dejado Estados Unidos para vivir en Suiza”, destaca en las páginas de MarketWatch.Leer también: Consultorio de análisis técnico: Gamesa, Abengoa-B, Telefónica, Caixabank …bajo la lupa
En concreto, este experto resume la experiencia con el “Oráculo de Omaha” en cinco lecciones:
- “Lo no convencional es a menudo mejor”. Spier planteó a Buffett la siguiente cuestión: ¿Se vuelve más sencillo (con el tiempo) hacer lo correcto en los negocios? El reputado inversor le respondió que se hacía algo más fácil, pero añadió: “La gente siempre intentará disuadirte de hacer lo correcto si es algo poco convencional”.
- “Sigue siendo un niño". Las hijas del amigo de Spier acudieron al evento y Buffett no paró de conversar y “jugar” con ellas, “cuando llegó el menú reconoció que ahora que era adulto no comía nada que no le hubiera gustado cuando tenía cinco años”.
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Durante la conversación, el “Oráculo de Omaha” mostró “la intensa y joven curiosidad que los niños pierden con el tiempo cuando alcanzan la adolescencia. Buffett estaba genuinamente interesado en nosotros y quería aprender todo lo que pudiera. No porque fuéramos especiales, sino por su extraordinaria e inquisitiva mente”.
- “Aprende a decir no”. A lo largo de la comida Buffett mostró a Spier su agenda “que estaba más bien vacía. Le gusta salirse de las estructuras horarias y dejar suficiente espacio par ala espontaneidad”, dice.
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“Cuando le pregunte si había construido Berkshire Hathaway con un plan en mente, me explicó que la compañía era lo que era porque le convenía a él y casaba con su idiosincrasia”. Por su puesto, reconoce Spier, “una vez que cosechas un mínimo de éxito, marchar a tu propio ritmo supone decir 'no' a muchas cosas de las que te pasan por delante”.
- “Descubre y escucha a tu 'cuadro de mando interior'”. Quizá la lección más profunda, en palabras de Spier, que Buffett ejemplificó de la siguiente manera: “¿Te gustaría ser publicamente considerado como el mejor amante del mundo, pero en el fondo saber que no lo eres? ¿Preferirías que todos creyeran que eres el peor amante del mundo, cuando en privado sabes que eres el mejor?” La respuesta es obvia “pero me di cuenta en el momento en que planteó la cuestión de todas las cosas que había hecho motivado por lo que los demás podrían pensar de mi”, concluye Spier.
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- “Invierta tiempo y energía y tome riesgos por las relaciones correctas”. El coste de este almuerzo con Buffett (650.000 dólares) fue, sin duda, la mayor cantidad de dinero que Spier ha gastado en algo, “pero aprendí una cantidad enorme de cosas e hice algunos cambios importantes y consecuentes tras el mismo”, reconoce.
El precio pagado “y el riesgo asociado a esta comida me enseñó a ver que el valor de la relaciones, y el tiempo y la energía que se necesita para mantenerlas, de hecho, no tiene precio”.