Todo el mundo en la industria de los semiconductores conoce al consejero delegado (CEO) de Broadcom, Hock Tan. El directivo de origen malayo nació con hambre de poder y eso es lo que llevó a su compañía Avago Technologies a comprar en 2015 a la empresa que ahora dirige. El pez pequeño devoraba al grande y lo ponía en forma.

La habilidad del directivo asiático para detectar sinergias y recortar costes ha hecho que ahora se fije en una empresa mucho más grande aún, Qualcomm. Pero la compañía ha sido capaz de evitar la dentellada gracias a la intervención del presidente de  Estados Unidos, Donald Trump, que ha bloqueado la compra.

Una nueva intervención política del presidente Trump ha provocado que la mayor operación de compra de una tecnológica se vea frustrada. Trump señala a la seguridad nacional como excusa principal ya que Broadcom es una empresa China.

Broadcom es en estos momentos el décimo mayor fabricante de semiconductores del mundo por ventas, aunque no siempre ha jugado en la liga de los más grandes. Si a alguien tiene que agradecerle el tamaño en estos momentos no es a otro que a Hock Tan, el empresario de origen malayo que en mayo de 2015 decidió comprar la compañía a través de una OPA desde la empresa que dirigía en esos momentos, Avago Technologies.  La operación se cerró hace ahora dos años, en febrero de 2016 y con la integración la corporación de Singapur se quedó con un 32% del capital del pescado más grande.

Desde que Tan llegó a Broadcom, la compañía no ha hecho más que subir en bolsa, aunque es justo decir que su desembarco se produjo en uno de los periodos más brillantes para el sector. La fuerte demanda de semiconductores para casi cualquier dispositivo que usamos en nuestra vida diaria ha hecho que la mayor parte de estas cotizadas se haya disparado en el mercado en los últimos años. Lo cierto es que las acciones cotizan hoy casi cinco veces más caras que cuando el comprador lanzó la oferta.  Si en 2013 las ventas anuales de la compañía eran de 2.500 millones de dólares ahora rozan los 18.000 millones. El año pasado obtuvo un beneficio de 1.900 millones de dólares.

Pero el empresario asiático es conocido por su capacidad infinita para comprar compañías e identificar sinergias y reducir costes. Y tiene la intención de seguir haciéndolo. En 2017 lanzó una de las ofertas más altas en la industria de la tecnología. Tras mejorar la cantidad por segunda vez, Broadcom quiere comprar a Qualcomm por unos 121.000 millones de dólares valorando cada una de sus acciones en 82 dólares. La unión de las empresas crearía un gigante cuyos semiconductores estarían prácticamente en cualquier móvil en el mundo.

Explican los expertos que el nuevo CEO de Broadcom utilizó un momento delicado para poner en marcha la operación. Qualcomm  a su vez había lanzado una oferta de compra por NXP Semiconductores y como la operación no había sido aceptada, la empresa había comenzado a sufrir este rechazo en bolsa. La compañía ha mejorado el precio hasta 44.000 millones de dólares, en un movimiento que –dicen los expertos- está más orientado a alejar a Broadcom que a un interés real por NXP. Lo que hizo su rival china fue rebajar su OPA hasta 94.640 millones de euros

Además, Tan ya tenía en su cabeza todos los lugares en los que sacará la tijera para seccionar negocios redundantes que, además, puedan ayudar a hacer la digestión de este bocado tan pesado algo más llevadera. Sin embargo, casi todos los analistas descartan que el CEO de Broadcom siga adelante. Tras este revés, la mayor parte de los inversores asumen que la compañía asiática se retirará de su lucha y ya hay expertos que están señalando en nuevos objetivos y señalan a Xilinx o a la israelí Mellanox.

El analista de Bernstein, por ejemplo, afirmaba que tras esta noticia “habrá que ver si Broadcom puede hacer otra cosa más allá que luchar, debido sobre todo, al largo proceso que exigiría”.

Explican los expertos que la dirección de Broadcom tiene una buena experiencia mejorando el aspecto financiero de las compañías que compra y en la industria ven mucha capacidad de reducción de costes para Qualcomm, cuyo negocio de chips tiene un margen de alrededor de un 20%. Pobre comprado con otros del sector.  Por ejemplo, cuando Avago compró Broadcom tenía un margen operativo del 38% y la recién adquirida del 24%.  Tras el trabajo de ajustes, la compañía resultante tiene un margen del 46%.

 

Broadcom gráfico