Nueva sesión de volatilidad, la última de esta Semana Santa para la bolsa española que no abrirá sus puertas hasta el próximo martes. Con un inicio claramente negativo que se ha mantenido hasta la última hora de sesión, avalado por la decepción de fin de guerra próxima ante el discurso sin novedades de Trump y con el precio del crudo disparado  los fuertes movimientos de última hora han salvado casi por completo la sesión, marcada por el repunte de Repsol, los cambios en la cúpula de Indra y los recortes en los bancos, ante el nuevo problema de crédito privado en Estados Unidos. La razón de la mejora, los datos que indican desde la agencia IRNA que Irán y Omán están redactando un protocolo para vigilar conjuntamente el tráfico en el estrecho de Ormuz.