Robots and other technologies are transforming supply chains, tracking items from source to consumer, minimizing shipping

time and cost, automating clerical tasks, and more. But are they eliminating the need for human workers, leading to persistent technological unemployment?




http://www.imf.org/external/pubs/ft/fandd/2015/03/bessen.htm





Es una pregunta sin duda provocativa. Aún más si consideramos como todas las encuestas muestran que la búsqueda de empleo que utiliza estas nuevas tecnologías aumenta, en algunos casos con verdaderos cuellos de botella que se traducen en salarios más altos. Al final, la tecnología no tendría por qué traducirse en pérdida de empleos. No al menos en los empleos de alta cualificación.





Pero lo cierto es que tratar desde un punto de vista general esta cuestión quizás no tenga mucha razón de ser. Puede ocurrir que la mecanización destruya empleos y también facilite de forma paralela el aumento en la contratación. Las autoridades deben saber evaluar el impacto en el empleo de las nuevas tecnologías, enfocando la política económica en amortiguar su efecto o maximizar sus beneficios. El autor del artículo que publica el FMI se inclina por primar los efectos beneficiosos frente a los perjuicios. En su opinión, la pérdida de empleos en el sector manufacturero pueden ser más que compensados por la creación de empleo en otras ocupaciones. ¿Están de acuerdo?.





¿Un ejemplo? Cajeros automáticos y personas. El desarrollo de los primeros en las dos últimas décadas han llevado a una reducción de los cajeros en las oficinas. Pero, se ha visto más que compensado por el aumento del número de oficinas. Más aún, los cajeros “humanos” fueron más valorados que antes por su mayor relación con los clientes. La formación lo primó, los salarios también se ajustaron al alza ante la nueva realidad de su trabajo frente al anterior que ahora hacen los cajeros automáticos.





Y es más: el propio desarrollo tecnológico puede generar su propia demanda de empleo. La formación es clave.

Lo que sí parece más evidente esl la diferente evolución salarial entre el empleo cualificado, susceptible de utilizar las nuevas tecnologías, frente al no cualificado. La clave por tanto puede ser la productividad.



Dicho todo lo anterior, hay una pregunta en el aire que no admite dilación de responder: ¿por qué la recuperación económica no ha sido capaz hasta el momento de recuperar el empleo pérdido por la Crisis y al mismo tiempo absorber el crecimiento natural de la población activa? algunos aluden a la existencia de factores estructurales, siendo uno de ellos precisamente la tecnología de la información menos intensiva en mano de obra que el empleo en construcción y manufacturero perdido en la Crisis. El resto de los argumentos van desde el output-gap que ha limitado el crecimiento de la inversión productiva (no confundir con la financiera) y la incertidumbre económica a futuro.

Veremos.



José Luis Martínez Campuzano

Estratega de Citi en España