El mercado ya ha descontado que los resultados del primer trimestre de 2019 serán malos. Por eso no tiene sentido decir, como hace hoy la CNBC, que el Dow Jones ha caído por el nerviosismo de los inversores ante el inicio del período de publicación de resultados.

 

 

El siguiente gráfico recoge el consenso del mercado acerca del comportamiento de los beneficios empresariales.

Se observa claramente que el mercado ha descontado un primer trimestre con retrocesos en el ritmo de crecimiento de los beneficios empresariales, hecho que no sucedía desde 2016.

 

 

El S&P 500 ha retrocedido hoy por el elevado número de empresas que han suspendido las compras de sus programas de recompra de acciones.

Este porcentaje se ira incrementando hasta el proximo 21 de abril.

Por lo tanto, vamos a considerar que hasta esa fecha lo más probable es que las compras se paren. Y en consecuencia, que el S&P 500 se mueva de forma lateral.

A partir del 21 de abril, el número de empresas que ya puedan volver a poner en funcionamiento sus programas de recompra de acciones comienza aumentar hasta que a partir del 5 de mayo ya estarán operativos casi el 100%.

Y en consecuencia, lo más probable es que el S&P 500 pueda volver a desplegar un nuevo tramo al alza.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Desde un punto de vista grafico, a pesar del retroceso de ayer, el S&P 500 no ha perforado ningún nivel de soporte significativo.

El nivel de soporte más importante es el correspondiente a la zona 2.820-2.790. Mientras el S&P 500 se mantenga por encima de ella, mantendremos una predisposición alcista.

En cuanto al DAX, lo más probable es que a corto plazo se dirija a la primera zona de soporte, 11.770. La perforación de ese nivel acentuaría la presión vendedora.

El IBEX retrocedió hasta la primera zona de soporte, que se extiende desde el 9.400 hasta el 9.375. La perforación del 9.375 aceleraría las ventas y haría muy probable que el IBEX se dirigiera hacia el 11.150.