RWE y E.On caen en tonro a un 10% a estas horas. Los inversores huyen de estos valores ante el avance del proceso de “apagón nuclear” en Alemania, por el que se pondrá fin a esta actividad en 2022.

Los inversores huyen de E.On pues, debido a los cambios regulatorios, la compañía no podrá escindir sus actividades de energía nuclear.
Se van al traste las intenciones de dividirse a partir del próximo año para operar con dos ramas distintas: una de renovables y otra nuclear. Su actividad en la rama nuclear va cesando. De hecho, en junio la central atómica de Grafenrheinfeld, propiedad de E.On y la más antigua en funcionamiento del país, cesó su actividad. Así, E.ON planea deshacerse de toda su cartera de generación centralizada –carbón, el gas y activos nucleares- para poder centrarse en las redes de distribución avanzadas y soluciones inteligentes de energía para sus clientes. (Consulte la ficha de cotización de e.On)

RWE opera plantas de energía nuclear desde los años 1960, sin embargo, con el Energiewende sobre la mesa, también se está centrando en las redes avanzadas, en nuevos productos como los contadores inteligentes y en las energías renovables. RWE se ve abocada a este proceso ya que, como reconoció su propio CEO, Peter Terium, “La situación en la generación de electricidad convencional se está deteriorando demasiado rápido y demasiado severamente. RWE Generación tendrá que publicar pérdidas operativas en un futuro no muy lejano”. (Consulte la ficha de cotización de RWE)

Para compensar el cierre de sus 17 centrales nucleares, la política energética de la canciller alemana se centra en el fomento de las energías renovables. De hecho, aspira a producir el 80% de su electricidad de fuentes renovables para 2050.

Pero los inversores miran con recelo que la reconversión de estas compañías pueda dar sus frutos en el corto plazo. Por ello, huyen en estampida de estos valores. E.On se desploma a niveles de hace dos décadas y arrastra unas minusvalías técnicas del 45% desde enero. RWE, por su parte, cae a mínimos históricos, acumulando ya pérdidas cercanas al 60% desde que comenzara el año.

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