Oro y petróleo no dejan de sumar posiciones. Atrás quedan los 500 dólares en los que cotizaba el metal precioso en 2003. Hoy ha triplicado ese valor, al igual que en el petróleo, donde el encarecimiento es palpable en nuestro día a día, como inversor o consumidor. Si bien, su escalada no parece haber llegado a la meta, como apoyan los fundamentales, especialmente soportados en la debilidad de las primeras economías y la grandeza de las emergentes.

Si sometiéramos al oro y al petróleo, commodities de moda, a examen, pasarían con nota. Así lo creen desde Edmond de Rothchild, donde la inversión en estos activos cobra atractivo en sus fondos Goldsphere y Cosmmosphere a través de compañías ligadas a éstos.

ORO
El fondo Goldsphere, como su propio nombre indica, gira en torno al oro, pero no consta de inversión directa en el activo, si no mediante la inversión en renta variable en compañías extractoras y mineras principalmente. La razón de que Edmond de Rothschild apueste por las compañías referenciadas al oro es que, según Raphael Dubois, gestor del fondo, “aporta extras frente al oro directo, como
- los resultados de las compañías tienen a mejorar por encima de los precios del oro --> generación de caja
- el efecto de volumen permite absorber la inflación y aporta rendimiento extra a pesar de los cambios pequeños del precio del oro.
- aunque el precio del oro no cambie, el valor de una compañía puede subir si tiene una buena campaña de explotación.
- se espera que las fusiones y adquisiciones aumenten la prima de compra del 31% en los últimos 10 años

Además, Dubois apoya que el precio del oro seguirá al alza “si sube la inflación, porque la cobertura en oro es un valor seguro, a pesar de que no tenga cupones y parece que la inflación seguirá subiendo mientras aumente el precio del petróleo y las naciones impriman billetes”. De hecho, gran parte de la actual inversión en oro se explica como cobertura contra el miedo a una doble recesión internacional. Así pues, desde que empezara la crisis el valor de la onza de oro ha pasado del entorno de los 800 dólares en 2008 a los 1.525 en los que cotiza hoy pero, ¿no estaremos ante una burbuja del oro? Lejos de esto, el gestor repele miedos con sus palabras porque “el precio del oro está soportado por el propio metal y los costes de su extracción. El riesgo estaría en si las economías fuertes crecieran sin inflación”, escenario al cual actualmente no asistimos.

Con respecto al fondo Goldsphere, la rentabilidad a un año es del 17,31%, frente al -0,58% del índice de referencia (FTSE Gold Mines Price Index), si bien, en lo que va de año la rentabilidad está por debajo del indicador, ¿la razón? “el sesgo del fondo hacia compañías de mediana y pequeña capitalización que han sufrido más que las grandes en los últimos meses por el desastre de Japón y otros acontecimientos”, justifica Bruno Aguilar, responsable de Edmond de Rotschild AM en España.


PETRÓLEO
Las buenas vibraciones en el mercado de materias primas se repiten para el petróleo en el fondo Commosphere de Edmond de Rotchschild. El oro negro lleva una escalada monumental desde 2009 gracias, especialmente a las economías emergentes. “el aumento del poder adquisitivo de la población emergente lleva a que se requieran más coches y más plástico y, por lo tanto, más petróleo para su fabricación”. Este aumento de la demanda con reducción de la oferta ha llevado a una subida sostenida del precio del activo, si bien, Dubois reconoce incertidumbres que acechan al petróleo, como “los conflictos en algunos de los principales exportadores, pues no se sabe si mañana se podría interrumpir la producción”.

Además, la escasez recurrente de yacimientos está aumentando la inversión en tecnología y maquinaria de extracción, “lo que también encarece el petróleo”.

Y, si bien, las energías alternativas como combustibles vienen pisando fuerte, lo que puede jugar en contra del petróleo pero “a favor de otras materias primas, como el cobre o el aluminio, con los cuales se construyen los automóviles limpios”, dice Dubois.

Con respecto al fondo Commosphere, la rentabilidad a un año es del 20,23%, superando también la de su índice de referencia, el MSCI World Energy, con un 17,80%. Además, su cartera está compuesta por grandes petroleras, como Chevron, Rio Tinto o Occidental Petroleum.