Se espera que la reunión del Comité Federal de Mercado Abierto de esta noche eleve una vez más el tipo de interés de referencia en un cuarto de punto hasta el nivel objetivo de 0,75-1,00%. Pero, sobre todo, se espera que el ritmo de subida de tipos se incremente este año, ya que varios miembros votantes del FOMC han indicado hasta tres repuntes en 2017.
 
Hace apenas unas semanas, los inversores no se esperaban este nuevo enfoque tan “agresivo” de la Fed, pero la firme orientación verbal de los miembros de la Reserva Federal ha hecho que el mercado ajuste sus expectativas al máximo. Sin embargo, creemos que, sobre todo, se trata de una respuesta a un rendimiento económico sólido en EE.UU. y a unas cifras de desempleo que indican lo que los economistas llaman un ambiente de “pleno empleo”.
 
Si echamos la vista atrás, hay razones para pensar que la Fed podría, incluso con este enfoque, elevar aún más rápido los tipos de interés. La crisis financiera mundial de 2007-08 y la crisis económica que se está produciendo son obviamente peores que cualquier otra cosa en la historia reciente. Pero a nivel comparativo, la última vez que la tasa de desempleo oficial de EE.UU. alcanzó el 4,7% fue antes del mes de marzo de 2006.
 
La tasa de los fondos federales ya había subido a un casi incomprensible 4,5% y se elevaría otro 0,75% antes de terminar el ciclo en 5,25%. El ciclo había comenzado en 2004 en un 1,0%, un nivel que ni siquiera podíamos ver antes de la decisión del FOMC de esta noche.
 
Si bien esto podría indicar que -a falta de otro retroceso económico en EE.UU.- los rendimientos del mercado todavía tienen un largo camino por delante, es justo argumentar que el mundo ha cambiado, ya que el crecimiento estructuralmente menor y el desapalancamiento pueden dictar tasas de interés más bajas en el período post- crisis financiera global.
 
Esta incertidumbre se refleja en los tipos de interés a largo plazo, que a pesar de un aumento en los rendimientos, se mantienen en niveles históricamente moderados, especialmente cuanto más lejos se encuentra la curva de rendimientos.
 
Mientras que los rendimientos a corto plazo de 2 años se están negociando ahora al nivel más alto desde el pico de la crisis financiera, el rendimiento de referencia a 10 años acaba de romper esta semana su estrecho margen de negociación, situado el  2,3% y el 2,6% desde diciembre. Se necesitaría otro movimiento sustancial más allá del nivel del 3% para alcanzar el máximo de 2013, que se estableció después de la sugerencia inicial del presidente de la Fed, Ben Bernanke, de poner fin a la flexibilización cuantitativa.
 
El mercado se prepara, por tanto, para escuchar hoy un repunte de los tipos de 25 puntos, ya descontado al 100% por los inversores, que están en alerta para examinar los pronósticos punto por punto. Creemos que, por el momento, tenemos dos repuntes de tipos descontados al completo para 2017. No obstante, tampoco se puede descartar que el mercado descuente también un tercer aumento a finales de año.
 
Sin embargo, si la declaración de la Fed es más cautelosa, el mercado podría cambiar su enfoque del riesgo (principalmente a nivel político) que enfrentan los mercados globales, lo que daría lugar a que los inversores pudieran "vender con el rumor y comprar con la noticia" bonos core de EE.UU.
 

El impacto en el oro y el dólar
 
El oro se ha establecido tras la corrección del 50% del rally de diciembre a febrero. El aumento del rendimiento de los bonos antes de una subida de los tipos por parte de la Reserva Federal ha sido el principal motor detrás de la última debilidad del oro. Las dos anteriores subidas de tasas marcaron un punto mínimo para el oro, que repuntó fuertemente una vez que la incertidumbre fue despejada.
 
Pero el riesgo de que el tono “hawkish” de la Fed provoque ganancias adicionales en los rendimientos del dólar y los rendimientos de los bonos, podría obstaculizar tal movimiento para el oro a pesar de que la atención potencial del mercado volvería a las preocupaciones geopolíticas.
 
No debemos pasar por alto tampoco los mercados emergentes, ya sea porque el alza del dólar puede conducir a alteraciones en monedas críticas como el peso mexicano, la rupia india, la rupia indonesia, la lira turca y quién sabe qué problemas le esperan al rublo ruso o yuan chino.
 
A medida que la Fed actúa, afectará al dólar, que será fundamental en los mercados de deuda global y sobre todo, para los préstamos globales que se tramitan en EE.UU. Un aumento demasiado agresivo en los fondos de la Fed podría ver una afluencia de fondos hacia EE.UU. por lo que enviaría al dólar al alza junto con los costes de endeudamiento en dólares de terceros. El punto de presión más agudo lo verían las empresas rusas y turcas que han crecido rápidamente ante un festival de deuda en dólares. Es importante que no quitemos ojo a estos dos si el dólar sube demasiado rápido.
 
¿Cómo podría impactar la Fed en el S&P500?
 
Teniendo en cuenta los recientes datos económicos, creemos que Janet Yellen probablemente se verá obligada a reconocer la reciente mejoría y podría caer en un tono más fuerte de lo previsto. Eso sería similar a lo que le sucedió al presidente del Banco Central Europeo, Mario Draghi, en su reciente conferencia de prensa. Una postura más agresiva de la Fed podría en el corto plazo causar una revalorización en las acciones porque las tasas más altas significan una tasa de descuento más alta en los flujos de efectivo futuros, pero también un caso menos favorable contra los bonos.
 
Teniendo en cuenta, además, que desde el segundo trimestre de 2015, la economía estadounidense ha superado constantemente las expectativas, ahora demasiado altas, consideramos que la economía sólo puede sorprender a la baja a partir de los próximos meses. Por tanto, ante los altos niveles en los que se encuentra la renta variable americana y la sobre valoración de los datos macro, nuestra visión para el S&P500 será negativa de cara a los próximos meses.